jueves 1 de marzo de 2012

Frente a la masacre de Once: el pueblo de Merlo se pone de pie

Ni bien llegó la noticia de lo ocurrido en la estación de Once, la bronca de los vecinos de Merlo no tardó en manifestarse. En la plaza principal, frente a la estación del ferrocarril, el Partido Obrero distribuyó una declaración sobre la necesidad de expulsar a Cirigliano del Sarmiento para organizar el ferrocarril bajo control de los propios trabajadores y usuarios, que fue recibida por muchísimos trabajadores, jóvenes, y vecinos furiosos por el crimen de once.

La bronca aumentaba en la medida en que los responsables políticos no se hacían cargo, mientras Lucas Menghini Rey no aparecía. Después de dos días de producida la masacre de Once, encuentran el cuerpo de Lucas en uno de los vagones del tren que se cobró la vida de otras 50 personas. La indignación iba aumentando en el distrito, donde también sufrimos la pérdida de una compañera que estaba realizando sus estudios en el Instituto 29, en el cual venimos emprendiendo una lucha enorme contra la regimentación de Othacehé, y en defensa de la educación publica. Allí volanteamos el volante que sacó el Partido para todo el país que se titula "Un crimen contra el pueblo".

El sábado por la mañana una delegación de compañeros fue a llevar sus condolencias a los familiares de Lucas y acompañó a todos sus allegados en la Marcha de las velas para homenajear a Lucas y a todas las víctimas de la masacre, e iniciar una lucha popular por el juicio y el castigo de todos los responsables. Muchos comentaban que el caso de Lucas les recordaba al asesinato de Mariano Ferreyra. La generación de Mariano y la de Lucas es la misma, es la que pretende terminar con las situaciones de injusticia a las que nos somete el régimen actual. Es la generación que expresa de mil maneras su lucha, su bronca: con la música, la pintura, la militancia, etc.

En este contexto, el mismo día sábado 25 por la tarde, varios compañeros (megáfono en mano y con el volante "un crimen contra el pueblo") no dieron a basto para vender la "Prensa Obrera" y para recibir las cientos de firmas que los merlenses se dispusieron a impulsar para que "Schiavi y Cirigliano se vallan de TBA".

Indudablemente, el pueblo de Merlo se puso de pie, y junto al Partido Obrero librará una lucha para encarcelar a los culpables de las muertes obreras: "como hicieron con Pedraza, así tenemos que hacer con los verdugos de TBA".

Mauro

Othacehé: otra contra los trabajadores y usuarios del ferrocarril

Para defender nuevamente a TBA-Cirigliano

Othacehé, el intendente de Merlo se ha sumado a los funcionarios K que han salido nerviosos de estas horas a tratar de diluir su responsabilidad política frente a la masacre de Once. Sumándose a los intentos de Schiavi y Garré de responsabilizar a las victimas del incidente, Othacehé volvió a un recurso del que los K ya han hecho uso y abuso. El intendente del FPV reivindicó el servicio de y pidió que se persiga a "la izquierda trotskista" por "sabotaje". La persecución a los trabajadores, la izquierda y los derechos humanos son un clásico de Othacehé, ya que en reiteradas ocasiones, el intendente de Merlo ha salido a defender los intereses del grupo Cirigliano, que no ha invertido en el ferrocarril un solo peso, con el objetivo de aumentar sus negociados en otras empresas de transporte como Ecotrans. El fascista de Merlo es tan socio de los negocios de Cirigliano como el gobierno nacional.

Cuando se produjo la quema de trenes, desde el poder local en Merlo junto al gobierno nacional, también arremetieron contra el Partido Obrero, acusando con el dedo públicamente, en cadena nacional a un militante e histórico luchador del pueblo merlense. Como siempre, sin pruebas, con el solo objetivo de evitar condenar a los verdaderos responsables de mantener el sistema ferroviario en tan pésimo estado y desdibujar la complicidad del Estado frente al desguazamiento del ferrocarril. Por esa operación contra José María Escobar y contra el Partido Obrero hemos llevado a los tribunales a Othacehé, a Aníbal Fernández y a C5N. La historia se repitió una vez más (como tantas) con la causa truchísima contra Sobrero de la Unión Ferroviaria del Sarmiento que intentó hacer andar el gobierno nacional el año pasado.

Othacehé esta en sintonía con la política oficial K y el proyecto X de la Gendarmería, en el sentido de investigar y espiar a los que luchan, a los que nos organizamos contra el régimen que asesina a los obreros. En nuestro distrito cuatro jóvenes (Lucas, Tatiana, Sofía y Sabrina) pagaron con sus vidas el negociado de los Cirigliano y los políticos que los defienden y amparan. La importante movilización del sábado en Padua muestra una gran decisión de luchar entre los trabajadores y la juventud, hartos de este estado de las cosas. La organización independiente nos debe llevar a conseguir el juicio y castigo a todos los responsables y el cese del control ferroviario a la concesionaria TBA, para que los trabajadores y usuarios podamos gestionar nuestro tren al servicio del pueblo.

Mauro Spina

DE TECNOPOLIS A LA TRAGEDIA DE ONCE

La tragedia de Once es una responsabilidad criminal y política de los capitalistas concesionarios y del gobierno.

Durante diez años lucraron con las privatizaciones del menemismo, con subsidios millonarios y nuevos negocios.

Asociada a la malversación de los capitalistas y funcionarios públicos, la burocracia sindical se convirtió en empresaria del ferrocarril privatizado.

Las cincuenta y un muertes de Once no sólo condenan a un sistema de transportes, sino también a un régimen y a una organización social que ha dejado al transporte en ruinas, al país sin reservas de petróleo y de gas, al presupuesto nacional sin recursos y vaciado a la Anses y al Banco Central.

Los que venían a enfrentar a la década "neoliberal", vinieron a salvar a los socios de Menem y a enriquecerse.

Ahora que los recursos para seguir subsidiándolos se terminaron, el gobierno los quiere premiar con tarifazos.

El gobierno amenaza ahora con intervenir a YPF o a TBA, no para afectar el poder económico de los monopolios, sino para rescatarlos de la debacle.

El régimen que montó la fachada de Tecnópolis ha mostrado su verdadera cara en el desastre de Once.

Reclamamos juicio y castigo a los responsables, junto a los docentes en huelga, a los pueblos que se movilizan contra los monopolios megamineros, a los demócratas que manifiestan contra la ley antiterrorista y el espionaje de Garré.

Plaza Once, estación terminal

La sintonía fina y la cuerda floja

La masacre ferroviaria ha operado como una especie de estallido de las contradicciones insalvables del régimen político actual. Luego del famoso 54% de votos en octubre, el gobierno enfrenta una crisis de conjunto. El miércoles pasado ocurrió algo de mayor alcance que la demostración de que el régimen de emergencia económica, puesto en marcha en 2002/2003, tropezó con su estación terminal. Quedó expuesta la definitiva imposibilidad de gobernar por parte de la camarilla que entrelaza al núcleo K con las privatizadas (las que fueron pasando a manos de los ‘capitalistas amigos') y la burocracia sindical (convertida en operadora empresarial). CFK no pudo abrir la boca después de la tragedia, porque -aún hoy- es incapaz de trazar una salida al derrumbe del transporte sin comprometer, en forma definitiva, las alianzas que forman su base última de gobierno.

Luis D'Elía dijo que el régimen K necesita una ‘perestroika' -en referencia a la restructuración del sistema que intentó desarrollar el entonces jefe de gobierno de la desaparecida Unión Soviética, Mikhail Gorbachov. D'Elía no recordó que el detonante de ese giro fue el estallido de la central nuclear de Chernobyl, en Ucrania, el cual dejó en claro que la burocracia soviética había llegado a su estación terminal. El ex piquetero K olvidó, también, que la ‘perestroika' falló de un modo miserable en rescatar al régimen burocrático.

Incluso una semana después de la tragedia de Once, CFK no tuvo más remedio que patear la pelota afuera con una falsa exigencia a la Justicia para que aclare responsabilidades en quince días -una maniobra que duró solamente 24 horas-, porque al otro día intervino el Sarmiento (increíblemente por los mismos quince días). El juez Bonadío aclaró que esa demanda era imposible de cumplir. Un fiasco fenomenal en medio de un océano de llantos. La trama que mató a 51 trabajadores y dejó heridos a varios centenares más es la misma que se manifestó en octubre de 2010, cuando fue asesinado nuestro compañero Mariano Ferreyra. En aquella ocasión, el gobierno y sus intelectuales (y hasta algunos izquierdistas) culparon a la víctima -sea Mariano o nuestro partido-, algo que se repite ahora y fue denunciado con vigor por la madre del joven Lucas.

Cuando la Presidenta, en Rosario, se lamentó por el estado de los ferrocarriles, por la crisis energética y hasta por el pago de los bonos de deuda de 2012 -"por eso no hay plata"-, simplemente se declaró víctima de su propia política. Es una contradicción sin salida, que demuestra el agotamiento de sus recursos y métodos de gobierno.

Camarilla oficial

El entrelazamiento entre los privatizadores y la camarilla oficial no podría ser mayor. Un entramado de negocios y contratos unió, por un lado, a los capitalistas concesionarios o contratistas y, por el otro, a un gabinete de lobbystas. Lo demuestran los vínculos de Jaime con Cirigliano, de Boudou con Ciccone, de Débora Giorgi con las armadurías electrónicas fueguinas y de De Vido con la mayoría de la Unión Industrial. En esto ha consistido la mentada "reconstrucción de la burguesía nacional".

El compromiso oficial con los Cirigliano y otros explica el silencio de la Presidenta después del desastre y, finalmente, los términos de su discurso en Rosario. Después de decenas de accidentes fatales y de los dictámenes de la Auditoría y de los entes reguladores sobre TBA, Cristina Kirchner se supeditó a los peritajes judiciales, que le demostrarán lo que ya sabe. El gobierno de la "primera trabajadora" (como se autodenominó en la cancha de River, en octubre de 2010) endilga la culpa al maquinista. En lugar de terminar con Cirigliano -algo que podría haber hecho de inmediato-, convoca a la ‘justicia' para aminorar la responsabilidad de TBA. Es que una condena a Cirigliano es una condena al gabinete nacional y al conjunto de contratos y negocios, que llegan hasta Qatar. Pero si exonera al pulpo, se incinera políticamente y se expone a una bronca popular. Por eso la izquierda del FpV tiembla, no por otro motivo, ya que sigue ‘solidaria' con ‘su' gobierno. Metrogas y TGN ya pasaron por intervenciones hebdomadarias: "Los interventores ocupan un espacio físico en las oficinas de la compañía, piden información y tienen participación en algunas discusiones, pero casi nunca en las decisiones" (Cronista, 28/2).

Los que nos criticaron cuando caracterizamos que, luego de los comicios, se había abierto una etapa de crisis política, están recibiendo una soberana lección (de nuevo).

¿Qué hacemos ahora con el tarifazo y las paritarias?

El derrumbe del "régimen de emergencia" se había puesto de manifiesto con el "ajuste" anunciado en diciembre. El tarifazo se presenta, ahora, como una dádiva a los responsables de la masacre (o en el caso de los combustibles, a los ejecutores del vaciamiento energético). Para salir de este laberinto, vuelven a la carga quienes aconsejan ‘normalizar' las cuentas con la banca internacional. Los banqueros del mundo ya han demostrado que solamente ‘socorren' a los que entregan sus activos. Por eso no hay nadie más ‘nacional y popular' que un Cirigliano: con los subsidios, compró empresas de colectivos que monopolizan el transporte, y hasta negocia con los ultra corruptos gobiernos del Golfo Pérsico o de Omán.

El oficialismo de izquierda se ilusiona con intervenciones o con una estatización de TBA o de YPF. Pero, ¿qué otra cosa sería una nacionalización K sino una extensión del régimen de subsidios y cometas llevado al extremo? El gobierno no se atreve a dar semejante paso. No por falta de plata, como se dice, sino esencialmente por vértigo: teme ingresar en un agujero negro. Otra cosa es una nacionalización ejecutada por los trabajadores, que insertaría la modernización ferroviaria y la industrialización en general en el marco de una restructuración social y política de conjunto. Un impulso a la inversión ferroviaria o petrolera exige echar mano de los fondos que hoy se lleva la deuda pública usuraria, de las rentas mineras o del manejo del comercio exterior (en manos de monopolios capitalistas), así como de las ganancias extraordinarias del capital.

El intervencionismo oficial, por sus métodos, sólo puede conducir a un mayor despilfarro. El choque entre el gobierno y Repsol dejó al desnudo la quiebra del oficialismo con el Cirigliano del rubro, el grupo Eskenazi. La burguesía oficialista se desintegra desde adentro. El K de Neuquén, el gobernador Sapag, acaba de proclamar su solidaridad con Repsol, en momentos en que los K movilizan a los gobernadores contra la petrolera. Sapag quiere una tajada mayor de la renta petrolera para los pulpos, bajo la forma de los programas Gas y Petróleo Plus -un invento del gobierno nacional que ahora retiró de la góndola.

Se estrelló la ‘sintonía fina'

El ‘ajuste' en los ferrocarriles no vino de la mano hábil de un cirujano experto -la ‘sintonía fina'-, sino de una tragedia humana. No es la única contradicción entre el relato y la realidad: también disminuirán las frecuencias y se abarrotarán las líneas de colectivos, como ya lo admitió De Vido. La ‘sutileza' de la que alardeó la Presidenta lleva de cabeza a un caos urbano y a inmensos sacrificios para los usuarios.

El desastre de Once transcurrió en medio del silencio de Moyano y de los ‘progres' de la CTA Micheli. Ante un hecho crucial, volvieron a demostrar que no son una oposición o alternativa al gobierno kirchnerista.

La conmoción producida por la masacre de Once se da en el marco de numerosas manifestaciones de lucha, como los piquetes y puebladas contra los monopolios de la megaminería (otro de los pilares del ‘modelo oficial'). En los días que siguieron a la masacre, las asambleas docentes en todo el país repudiaron las ofertas salariales del gobierno y han colocado en crisis a la ‘paritaria testigo'. Es necesario preparar en forma sistemática -mediante el esclarecimiento, la lucha y la organización- una alternativa política de la clase obrera, o sea anticapitalista y socialista.

Marcelo Ramal

Una lista antiburocrática para recuperar el sindicato gráfico

Al cierre de estas líneas se estaba inscribiendo la Lista Naranja-Bordó para disputar el gremio gráfico el próximo 20 de abril, encabezada por Miguel Bravetti (Interpack) y Pablo Viñas (AGR Clarín).

La lista, que disputará un gremio de 13.500 afiliados -y muchos más sin afiliación-, es el resultado de una intensa batalla política. Se impuso la orientación del frente único contra la burocracia. La lista agrupa a 31 talleres a nivel de sus cuerpos de delegados y a un sinnúmero más de activistas de otras empresas.

La incorporación de tres internas de la agrupación Bordó (PTS, independientes) a la histórica Lista Naranja quiebra una maniobra de la burocracia, que intentó autorizar la presentación de listas que no reunieran las condiciones que impone el estatuto proscriptivo del sindicato, con la obvia finalidad de impedir la formación del frente antiburocrático. La camarilla de Ongaro, muy dividida, buscaba adicionalmente neutralizar con esto las filtraciones en sus filas hacia la oposición, o incluso contener la presentación de otra lista oficialista. Es indudable que gravita en este resultado el impacto que ha producido el Frente de Izquierda en el escenario político y en el movimiento obrero. La recuperación de la interna de Clarín para el clasismo ha conmovido a las bases del sindicato y propinado un golpe descomunal a la burocracia. La Naranja-Bordó integra a los talleres y fábricas más grandes, a diarios y a la emblemática interna de AGR Clarín, así como a dirigentes históricos como Néstor Pitrola, que va como primer vocal y primer congresal.

A luchar ahora por la oficialización de la Naranja-Bordó.

Viernes 1º, a las 16 hs, nos movilizamos de Once a Plaza de Mayo

• Cárcel a los responsables de la masacre de Once. Comisión investigadora independiente.

• Fuera Schiavi, Luna, TBA y todos los concesionarios ferroviarios.

• Juicio y Castigo a Pedraza y a todos los responsables del asesinato de Mariano Ferreyra.

• Reestatización de los FFCC de pasajeros y carga bajo control de los trabajadores.

• No pago de la deuda externa, para financiar la reestructuración económica.

miércoles 22 de febrero de 2012

Basta de Masacres en el Tren Sarmiento



Expulsemos a la concesionaria y Nacionalicemos el servicio, 
bajo el control de los trabajadores y los usuarios

Otra masacre que se llevó hasta el momento 50 trabajadores (y entre ellos un niño) y dejó a mas de 500 usuarios heridos. Esta situación se presenta como un accidente ocurrido espontáneamente, sin embargo ya no pueden engañarnos más. Los trabajadores y los usuarios del ferrocarril han realizado cientos de denuncias, reclamos y movilizaciones advirtiendo en muchísimas ocasiones sobre el estado calamitoso del servicio. La empresa que administra el ferrocarril (del grupo Cirigliano) no ha hecho más que enriquecerse a costa de la explotación y la muerte de los que trabajamos. El gobierno nacional ampara esta situación, y es cómplice principal de las sistemáticas masacres que padecemos los que viajamos y trabajamos en el ex ferrocarril Sarmiento.

Reclamamos una investigación exhaustiva de la masacre de Once, con participación de representantes obreros y de los usuarios. El cese inmediato de la concesión a TBA; la expulsión de los agentes de Pedraza de la gestión ferroviaria.

Necesitamos, de una vez por todas, la renacionalización de los ferrocarriles bajo gestión de trabajadores y técnicos electos, para impulsar un inmediato plan de reinversión y reconstrucción del sistema ferroviario.

martes 31 de enero de 2012

Convocatoria por el desprocesamiento de los luchadores de Kraft

Jueves 2 de febrero 10:30 hs


El próximo 2 de febrero, tendrá lugar la audiencia en la Cámara Federal de San Martin con los jueces que deberán confirmar o revocar los procesamientos y embargos dictados por el Juez Federal Mariano Larrea en la causa que lleva adelante contra los trabajadores de Kraft Lorena Gentile, Maria Rosario, Jorge Penayo, Oscar Coria y Cesar Garcia; contra Leonardo Norniella, de Pepsico; y contra los dirigentes de izquierda Néstor Pitrola y Vilma Ripoll, por su participación y apoyo a la gran huelga de Kraft del año 2009.

La misma Cámara todavía debe resolver sobre las apelaciones presentadas por Javier Hermosilla y Ramón Bogado, procesados también junto a los compañeros, cuya audiencia tuvo lugar en noviembre pasado.

La legitimidad de la huelga de Kraft por la reincorporación de los 156 despedidos no pudo ser mayor, como lo revela el hecho de que gran parte de ellos finalmente fueron reincorporados. Por otro lado, el procesamiento de Vilma Ripoll y Néstor Pitrola es un salto en la política represiva, porque busca colocar tras las rejas no sólo a los trabajadores que reclamaron por sus justas reivindicaciones, sino también a aquellos que se solidarizaron políticamente con esa lucha.
Los organismos del Espacio “Memoria, Verdad y Justicia” convocamos a todas las organizaciones de derechos humanos, políticas, sindicales, sociales y estudiantiles a hacerse presentes para manifestar por el cierre de la causa contra los compañeros y por el cese de la criminalización de la protesta social.
Jueves 2 de febrero, 10:30hs, Cámara Federal de San Martin, Secretaria Penal Sala I. Calle Güemes 3053 1° piso, San Martin.

Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos (AEDD) - Asociación de Profesionales en Lucha (APEL) - Centro de Abogados por los Derechos Humanos (CADHU) - Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH) - Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo (CADEP) - Liberpueblo
Salimos este jueves a las 8.00hs de Cámpora 2161, Merlo Norte

viernes 23 de diciembre de 2011

BRINDIS DE FIN DE AÑO

 
Con motivo de la finalización del año y el comienzo de uno nuevo, el Partido Obrero los invita al  bridis a realizarse el día viernes 23/12 desde las 21hs en Cámpora 2161, Merlo Norte a 1 1/2 de la estación.
Los invitamos a compartir un momento agradable y a brindar por un año lleno de triunfos para la clase obrera.
Tenemos muchos motivos por los que festejar, la campaña electoral del Frente de Izquierda, nos ha convertido en un referente político para un vasto sector de la población y grandes cantidades de compañeros, trabajadores y jóvenes se han acercado y organizado junto a nosotros.
Seguiremos en este camino, para enfrentar los tarifazos y los topes salariales  marcando una perspectiva independiente de los partidos patronales que de una salida para el conjunto de la clase trabajadora.
Abajo los tarifazos y los topes salariales.
Nacionalización de las privatizadas bajo control de los trabajadores y usuarios.
Por un salario igual al costo de la canasta familiar, indexación del mismo según la inflación.
No a la criminalización de la protesta, desprocesamiento de Néstor Pitrola y los 5000 luchadores.
¡¡Los esperamos!!

Merlo sigue siendo un distrito de la represión

Los K apoyan a Othacehé

Othacehé, el intendente derechista K de Merlo, continúa con sus ataques de todo tipo (desde la patota hasta la persecución pseudolegal, pasando por campañas con volantes provocadores y apócrifos), no sólo contra los trabajadores y la izquierda sino contra todo tipo de oposición.

El Club Italiano, entidad deportiva de Merlo Norte, fue clausurado arbitrariamente, con la excusa de tener cucarachas en los baños. La verdadera razón es que el club intentó organizar ligas de fútbol independientes de la mano municipal. La lucha de los socios que le dan vida al club, junto a los vecinos, hizo torcer esta ordenanza. El derecho de reunión está legalmente admitido pero realmente prohibido en Merlo. En la reciente campaña electoral, el FIT no pudo alquilar ninguna sala para una conferencia de prensa (también son perseguidos los medios independientes u opositores) en la que íbamos a presentar nuestras candidaturas. Sus dueños se disculpaban porque, decían, les iban ‘a meter cucarachas y clausurar el local' si nos alquilaban su sede. Debimos realizar dicha conferencia en la plaza.

En la Escuela Nº 16, las elecciones para centro de estudiantes se plagaron de irregularidades, al punto de no permitir la presencia en el escrutinio de la lista del frente ESA, integrado por la UJS y Unión Estudiantil. Esto permitió que metieran ‘con la mano' los votos que le dieron el ‘triunfo' a la lista de la dirección y Othacehé.

Ante la asunción del nuevo Concejo Deliberante, Othacehé aumentó los requisitos (de tres a cinco concejales) para reconocer un bloque, con el propósito de impedir que el EDE tuviera este reconocimiento con la infraestructura que le corresponde (asesores, etc.).
Antes fueron los ataques contra la comisión interna de Ecotrans, en contubernio con la patronal. La misma patronal con la que Othacehé se abraza en fotos de pseudo inauguración de trenes, cuando era acusada de la masacre del ‘accidente' de Flores y se ensaña persiguiendo a delegados del ferrocarril Sarmiento. También los volantes apócrifos con el nombre de nuestro Partido contra otros sectores de oposición (la Asamblea de Pontevedra, etc.).

Una provocación antidemocrática tras otra, que cuenta con el amparo del gobierno provincial y nacional. La nueva presidenta del PJ bonaerense (después de la renuncia de Moyano), la kirchnerista Cristina Alvarez Rodríguez, participó solidariamente del acto de reasunción de Othacehé. Cada vez más los K confluyen con la política represiva de Othacehé: persecución a luchadores obreros y sociales, tercerización represiva, etc.

El 10 de diciembre, día internacional por los derechos humanos, se realizó una movilización en Merlo, organizada por el Espacio por la Democracia en Merlo. Alrededor de 500 vecinos marcharon para repudiar las políticas represivas y de hostigamiento de Othacehé. El Partido Obrero de Merlo participó de esta marcha, y distribuyó en ella una declaración planteando que "Merlo no es una isla", que Othacehé y sus patoteadas no eran "un rayo en el cielo sereno de la política nacional" sino que era "apoyado por la presidenta Cristina Kirchner y también por la oposición derechista de Duhalde" y que era necesario confluir con la lucha democrática nacional por el desprocesamiento a los 5.000 luchadores populares y la libertad de los trabajadores presos (Oñate y otros). Lamentablemente, el "Espacio" no convocó a la gran marcha del 23 de noviembre por el desprocesamiento de los luchadores. También llamamos a movilizarnos el martes 20 de diciembre a Plaza de Mayo, a diez años del Argentinazo, con decenas de organizaciones, por el desprocesamiento de los luchadores, el juicio y castigo a los Pedraza y a todas las patotas y por el repudio al ajuste y tarifazo que descarga el gobierno nacional sobre la gran mayoría del pueblo trabajador. Unamos la lucha por las libertades democráticas en Merlo, a la que se libra en todo el país.

Mauro Spina

2012: POR MÁS Y MÁS VICTORIAS DE LOS TRABAJADORES


El "personaje del año" de la revista Time no consagra este año a presidentes, dictadores o banqueros.

La tapa muestra, esta vez, a "El manifestante" (The protester) -la pesadilla del capitalismo. Los obreros de Wisconsin, los indignados de Wall Street -que apoyan las huelgas portuarias en el oeste norteamericano-, los de Madrid, los protagonistas de la Plaza Tahrir, los campesinos y mineros peruanos y bolivianos, los tenaces huelguistas de Grecia; los trabajadores, por fin, de Argentina, que luchan contra el ajuste ‘nacional y popular', que recuperan sindicatos y cuerpos de delegados, o que votan al Frente de Izquierda.

Del mundo árabe a la Unión Europea, la rebelión popular derrumbó regímenes y gobiernos. Los ‘gobiernos técnicos' que los reemplazan no durarán un suspiro; allí donde sobreviven gobiernos militares, éstos caerán sin remedio por la continua rebelión popular. Etos agentes de banqueros no tienen la menor autoridad política para avanzar. Mucho menos, de hallar una salida a la quiebra de los bancos y pesupuestos nacionales.

Este es el panorama histórico que nos introduce a 2012.

La tapa de Time es un llamado de alerta a los explotadores.

En Argentina, Cristina Kirchner, que sermoneaba a otros presidentes hablando "contra el ajuste", arrancó su nuevo mandato con tarifazos, impuestazos y una mayor confiscación de los jubilados (que ya tienen en la Anses el 30% de la deuda pública que nunca van a cobrar), así como con la orden de imponer ‘techos' a las paritarias.

De esta manera, ha dejado planteada una nueva crisis política, que ya se desarrolla a la vista de todos.

Para preparar las batallas de 2012 es necesario fortalecer al clasismo en el movimiento obrero y a las direcciones independientes en todo el movimiento popular, que reforcemos las filas del Partido Obrero y desarrollemos el Frente de Izquierda.

Es necesario que los activistas y los partidos que luchamos contra el capital, iniciemos una clarificación política para concretar la construcción de un gran partido revolucionario de la clase obrera.

Porque contra la barbarie del capital (desocupación, miseria social, guerras, destrucción del medio ambiente, narcotráfico y criminalidad, trata de personas) solamente existe la alternativa del socialismo -o sea, la emancipación de los trabajadores por los trabajadores mismos.

En la era K, la violación sistemática del derecho de huelga

Es cierto que el kirchnerismo se ha valido de la burocracia para contener al movimiento obrero, pero es falsa hasta la raíz la afirmación de Cristina Kirchner de que en su gobierno rige el derecho de huelga. No hay huelga que no haya sido atacada por el gobierno de Cristina, por lo menos con una conciliación obligatoria, que es una ley que viene del gobierno frondicista del Plan Conintes. Hoy, los docentes santacruceños sufren la ilegalización retroactiva de su última huelga por un tribunal de la Justicia K, por desconocer la conciliación.

Todas las grandes huelgas lidiaron con las conciliaciones de Tomada: petroleros de Las Heras y, más recientemente, de toda Santa Cruz; Alimentación de Córdoba, Adosac de Santa Cruz, Casino Flotante, AGR Clarín en 2004, docentes de Aten Neuquén, azucareros del Ingenio Ledesma en Salta, por mencionar sólo algunas de las más resonantes. En el caso de Kraft, el gobierno no obligó a la patronal a retornar a los despedidos a sus tareas -es decir que consintió la violación patronal de la conciliación que él mismo dictó. Lo mismo hizo en la huelga de Fate. Los Zanola y los Caló decretan los paros para entregarlos a la primera conciliación, a veces antes de hacerlos.

Pero, claro, cuando la conciliación fracasa actúa la Gendarmería, como en la combativa Santa Cruz. La Prefectura actuó contra los valientes jóvenes del Casino, que fueron a la huelga contra el empresario K Cristóbal López y contra las burocracias oficiales del juego y de marítimos. Actuó la infantería en Kraft, ocupando la propia fábrica. Lo mismo en AGR-Clarín, uno de los conflictos más emblemáticos, porque las tropas -y luego Piumatto, apaciguando- actuaron por cuenta y orden de la "corpo" Clarín. Hace pocos días, el principal gremio estatal del Chaco (UPCP), conoció la represión de la infantería de Capitanich.

Ecotrans, cuando fue a la huelga y emplazó los colectivos en la Plaza de Mayo, o la Línea 60, tuvieron que enfrentar en sus huelgas no sólo la represión de los Othacehé sino a la patota de la UTA, lo mismo que todo el movimiento huelguístico del subte, que también sufrió la represión de la infantería cuando ganaron las vías para imponer el pase a planta de Metrovías de los compañeros tercerizados.

Mariano Ferreyra fue la víctima del ataque a la variante huelguística del corte de vías, a partir de la precariedad de los tercerizados. La patota antihuelga del "modelo sindical" de la Unión Ferroviaria (discurso presidencial 2009) dio forma a las brigadas antipiqueteras que alguna vez imaginó Aníbal Fernández. Hay, según cálculos de las organizaciones populares, 5.000 procesados y varios presos por los movimientos de lucha, especialmente las huelgas.

El núcleo del pensado ataque a las huelgas en el discurso de asunción presidencial, es preparar las condiciones para imponer el tarifazo y todo el ajuste en marcha. La Presidenta se cura en salud frente a los movimientos eventuales de lucha que pueda generar, por ejemplo, una reestructuración capitalista de Aerolíneas; por eso, el ataque a todos sus sindicatos y el novedoso pedido de quite de personería a Apta, por ejercer el derecho de huelga; o lo más grave de todo, la militarización de los controladores aéreos.

El derecho de huelga ha tenido un solo defensor: los trabajadores mismos. La reacción penosa del moyanista Schmid, en el sentido de que las huelgas que ella mencionó "no fueron de gremios de esta CGT", no le ahorró el choque de Moyano con el gobierno. Para que "la crisis la paguen los empresarios y no los trabajadores", como dijo Moyano en su discurso de Huracán, los trabajadores apelarán a los métodos socialistas de la lucha de clases y ejercerán, como hasta ahora, el derecho de huelga integral, con sus ocupaciones, movilizaciones, piquetes y cortes de ruta, capaces de contrarrestar el poder patronal y estatal para quebrar esas huelgas.

Néstor Pitrola

Ley anti-terrorista: el voto de nacionales y populares, y de progresistas

El jueves 15, la Cámara de Diputados dio media sanción a un paquete de leyes que complementan la llamada "ley antiterrorista" aprobada en 2007 bajo el gobierno de Néstor Kirchner. Aquella ley fue impuesta por el Departamento de Estado norteamericano y Bush en función de su llamada "guerra global". Ahora, es presentada para calificar a Argentina como "país apto" para la recepción de "inversiones directas".

La aprobación en Diputados estuvo asegurada por las bancadas del Frente para la Victoria, del Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella y Carlos Heller y de algunos aliados provinciales como el MPN neuquino. La apoyaron los (no tan) muchachos de La Cámpora. La demagogia oficial la presentó como una herramienta para perseguir a especuladores, cuando, como lo demuestra el procesamiento a los luchadores y la condena de las huelgas como "extorsivas", tiene su mira puesta en las luchas obreras y populares. No en vano, la modificación de la ley penal tributaria deja intactas las prerrogativas de los banqueros, los empresarios del juego, los especuladores inmobiliarios y las grandes corporaciones, que en el último año fugaron más de 22.000 millones de dólares. El FAP de Binner, Donda y De Gennaro, por ejemplo, se declaró abiertamente partidario de "una ley que cumpla con las exigencias del GAFI" (comunicado del interbloque FAP, en http://bit.ly/rDf39j).

La infamia nacional y popular

En los considerandos del proyecto de modificación del Código Penal se citan los "dos tremendos ataques sufridos en su propio territorio", en referencia a los atentados a la Embajada de Israel y a la Amia. Pero ambos "tremendos ataques" permanecen impunes por el ocultamiento deliberado del Estado argentino, de la CIA y del sionista Mossad; el gobierno K ha manipulado hasta el hartazgo el caso Amia para alinearlo con ‘la política de seguridad' de Obama.

El proyecto es un engendro. Declara, no en sus disposiciones sino en sus fundamentos, que "quedan terminantemente excluidos de cualquier interpretación criminalizante los hechos de protesta social, toda vez que éstos están dirigidos a reclamar por derechos individuales o colectivos", e incluso "en el supuesto que pudieran transgredir la ley penal", no dejarían de constituir "el ejercicio de un derecho constitucional". O sea que la ‘la ley antiterrorista' asegura que quedarían fuera del Código Penal las acciones que el Código castiga. Una verdadera impostura.

La letra de la ley define como actividad "terrorista" a aquella que tiene por finalidad "obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo". Esto otorga al Estado herramientas de una amplitud enorme, pero no repara que de acuerdo a este texto el gobierno entero podría ser acusado de ‘terrorista' por realizar acciones que obstaculizan el pago a los acreedores que ganaron litigios en el Ciadi, un tribunal del Banco Mundial. Los compañeros ferroviarios de Mariano Ferreyra todavía se encuentran procesados por "extorsión" -a instancias del gobierno y del ministerio que conduce Nilda Garré-, por haber participado de una protesta colectiva en reclamo del cumplimiento de los compromisos asumidos por la cartera de Trabajo respecto al pase a planta de los tercerizados. (ver artículo más abajo).

En 1974, los diputados de la JP -entre ellos, un joven Carlos Kunkel- renunciaron a sus bancas ante la aprobación de las leyes "antisubversivas" impulsadas por el mismísimo Juan Domingo Perón. Hoy, 35 años más tarde, Kunkel vota disciplinadamente esta legislación "antiterrorista" que le ordenaron desde Estados Unidos.

¡Abajo la ley terrorista del Gafi!

Jacyn

A diez años del Argentinazo

Hace diez años, el 19 y 20 de diciembre de 2001, estalló el Argentinazo, un levantamiento popular que sacó a la calle a la masa popular y derrocó al gobierno de De la Rúa-Cavallo.

Digámoslo de entrada: el Argentinazo fue el ejercicio directo del derecho de revocatoria contra un gobierno agotado que fuera elegido, según los procedimientos de la democracia. Fue también la expresión de un gran giro político, esto porque el estado de sitio, que fue declarado para imponer la defensa de la propiedad contra el ‘vandalismo', se convirtió en el último clavo del gobierno de turno. Estos dos elementos -el derecho de revocatoria por medio de la acción directa, por un lado, y el frente único de las masas contra el Estado, por el otro- son las dos grandes premisas que dejó el Argentinazo para las generaciones futuras y las luchas que se aproximan. En diciembre de 1993, la tapa de Prensa Obrera anunciaba que "el Santiagueñazo (sería) el Córdobazo de los '90"; el vaticinio se cumplió. Cinco días antes del 20 de diciembre, en el pic-nic del PO, se anunciaba la inminencia de la rebelión y se convocaba a desarrollar las Asambleas Populares en todos los barrios. Desde noviembre de 2000, cuando Chacho Alvarez dejó el gobierno ("para que De la Rúa siga", advertía el editorial de Prensa Obrera), nuestro partido caracterizó la emergencia de una situación pre-revolucionaria y planteó echar al gobierno y reemplazarlo por una Asamblea Constituyente (ver discursos de Altamira en la Legislatura de la Ciudad).

Crisis capitalista: disolución económica y social

La crisis del sistema capitalista había entrado en una fase de aguda descomposición y disolución de sus ‘instituciones' económicas (bancos, etc.). La recesión económica se había transformado prácticamente en una depresión -con su secuela de quiebras y cierres de empresas, desocupación, precariedad laboral y caída de salarios. El hambre se había instalado en amplias franjas de la población. El Estado estaba en bancarrota y se consideraba inminente la declaración de ‘defol' en el pago de la deuda pública y privada. Los sucesivos planes de ‘ajuste' implementados por Menem -y luego por la Alianza de De la Rúa- habían profundizado la recesión. Pero no se trataba sólo de una particularidad nacional. Argentina, siendo uno de los eslabones más débiles de la cadena capitalista mundial, era un componente de la crisis mundial que se desarrolló después del tequilazo (México, 1994) y que abarcó diversos escenarios (Brasil, Rusia, Enron y otras).

Las derrotas de las huelgas contra las privatizaciones y la flexibilidad laboral menemista y el pase de las direcciones sindicales burocráticas al menemato (corrupción mediante: participación en las privatizaciones, en las AFJP, etc.), provocaron un reflujo en las luchas de las masas, que fue profundizado por el estallido de la crisis capitalista. Los capitalistas usaron su propia crisis, con su recesión, para golpear y desarticular la resistencia obrera. Pero la continuidad y profundización de la crisis capitalista volvió a regenerar la lucha de masas. El Argentinazo fue precedido por una amplia y creciente resistencia de masas desde el levantamiento del Santiagueñazo de 1993. La desocupación fue generando -ante la ‘borrada' de las direcciones sindicales burocráticas- la organización autónoma de los desocupados: el surgimiento del movimiento piquetero de acción directa. Los despedidos de YPF fueron la columna vertebral de los piqueteros de Cutral Có y el norte de Salta, parte fundamental de la vanguardia de este proceso. Duhalde, en su libro Memorias del Incendio, caracteriza que "así nació (entre los despedidos por la privatización de YPF) este movimiento piquetero que se dio por fuera de todas las instituciones tradicionales del gremialismo y la política. Sin embargo, al poco tiempo, las fuerzas más radicalizadas de la izquierda comenzaron a infiltrar algunas de esas nuevas agrupaciones. El blanco de las críticas de este movimiento, que adquirió una dimensión nacional y muy masiva al constituirse en el conurbano bonaerense, era el gobierno de Carlos Menem, insensible hacia los reclamos de los desocupados que su propia política económica había generado" (pág. 74).

La Alianza integró al centroizquierda y al sindicalismo burocrático opositor, así como a todo el progresismo que hoy está enganchado con los K. El Argentinazo liquidó al ala extrema del democratismo burgués, personificado por el Frepaso y la CTA, que había confesado su fracaso con anticipación, al someterse a la dirección política de la derecha de la UCR, primero; a la política de convertibilidad, después; y, por último, al convocar al gobierno, ella misma, a Domingo Cavallo. Un intento de ajustar la educación universitaria por parte del ministro López Murphy, en marzo de 2001, culminó con una huelga general docente-estudiantil que terminó tumbándolo. El fracaso frentepopulista hizo que De la Rúa -con el apoyo de la casi totalidad del establishment y del PJ opositor- convocara nuevamente a Cavallo, el artífice del régimen menemista de la convertibilidad y las privatizaciones -entrega de la jubilación y de las empresas estatales. La burguesía insistía en descargar la crisis capitalista sobre las masas.

La Asamblea Nacional Piquetera (ANP)

Fue madurando la idea de la unidad nacional piquetera. La reunión de la Asamblea Nacional Piquetera (ANP, julio de 2001), en La Matanza, fue un salto político. Dos mil delegados piqueteros de todo el país ponían en pie una coordinación nacional (reclamada en congresos piqueteros de Salta, La Matanza y otros sitios). Jorge Altamira -invitado a la Mesa junto a Claudio Lozano (CTA) y Rosa Nassif (CCC)- dio un informe político introductorio que desarrolló la perspectiva de la caída del gobierno De la Rúa-Cavallo (sobre el cual ya había escrito en Prensa Obrera, que representaba la fase final de la crisis) y aseguró que la Asamblea "convertía al movimiento piquetero en un factor, ya no parcializado, sino de conjunto en la situación nacional y, por lo tanto, en un factor político, o sea en una alternativa popular frente a los explotadores y su Estado" (Prensa Obrera, 27/7/01). No lo decía frente al hecho consumado: el Partido Obrero había desarrollado una intensa campaña en favor de esta Asamblea a partir del corte de La Matanza (en especial por la CCC), de octubre de 2000; Federico Storani, ministro del Interior, atribuiría al PO, días más tarde (principios de diciembre) una activa "conspiración política". En Salta, varios militantes del PO se encontraban detenidos por su participación en la lucha piquetera, mientras Claudio del Plá y Pablo López se encontraban en la clandestinidad debido a un pedido de captura.

La Asamblea votó, consecuentemente, la consigna "Fuera De la Rúa-Cavallo". Pero a pesar de este avance y del plan de lucha nacional votado, había estrategias diferentes. Lozano llamó a un Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo) en acuerdo con entidades patronales -o sea a moderar al gobierno existente, que ya tenía al frente a Cavallo.

Precedida por importantes luchas obreras y estudiantiles, la ANP estímuló el desarrollo nacional de nuevos reagrupamientos piqueteros de la clase obrera ocupada y desocupada. En diversos gremios se fueron imponiendo direcciones combativas. Fue un período de recomposición del movimiento obrero combativo, incluso bajo las condiciones de una crisis capitalista. Pedraza había sido derrotado en varias líneas por la "oposición Celeste", a caballo de un proceso de piquetes y cortes de vías. Huelgas mineras con ocupación en Río Turbio; ocupación y movilizaciones de apoyo a Zanón en Neuquén; huelgas de la CGT de San Lorenzo; huelgas del Soip (trabajadores del pescado) y marítimos de Mar del Plata; paros de estatales y docentes (huelga de los bonaerenses contra el pago en patacones); huelgas de los choferes de TDO (Morón); corte de pista de técnicos y trabajadores de Aerolíneas; cortes de ruta de Gatic y Alpargatas; ocupaciones de fábrica de gráficos, indicaban un nuevo ascenso en el movimiento obrero a caballo de la organización nacional del movimiento piquetero.

El 8 de diciembre, once días antes del Argentinazo, el Bloque Piquetero Nacional debutaba en una movilización con la consigna "Fuera De la Rúa-Cavallo", agrupando al ala izquierda de la ANP que mantendría la movilización el mismo día 20, de Congreso a Plaza de Mayo, ante la defección de la FTV y la CCC. El Bloque jugaría un gran papel después del 19 y 20 diciembre junto a las asambleas populares.

La crisis política

El fracaso de la Alianza para superar la crisis capitalista provocó una crisis política en el seno de la propia coalición gobernante. El vicepresidente Chacho Alvarez había presentado su renuncia en medio de escándalos por corrupción en octubre de 2000 (pero fue uno de los artífices de la vuelta de Cavallo al Ministerio de Economía meses más tarde). En las elecciones de octubre de 2001, el oficialismo se desplomó. Como producto de esto, un sector de la burguesía comenzó a preparar la alternativa de un golpe institucional. Rompiendo con la ‘tradición' parlamentaria fue designado presidente provisional del Senado el justicialista Ramón Puerta, lo que dejaba planteada una línea sucesoria ajena a De la Rúa en caso de acefalía.

En estos días, en varios medios de prensa han aparecido reportajes a De la Rúa y a varios de sus acólitos (y hasta Verbitsky), donde se plantea que su caída se debió a "un golpe de Estado" motorizado por Duhalde, Alfonsín y el FMI. Es un ninguneo a las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de diciembre. Es inevitable que en todo proceso de características revolucionarias se planteen fuertes componentes golpistas: las clases dominantes también resienten el agotamiento de su régimen de dominación y pugnan por cambiarlo. Los Kirchner no se asociaron a ese ‘golpe', porque defendieron hasta el final la convertibilidad, esto por un lado, y porque estaban empeñados en apalear a la Asamblea Popular de Río Gallegos, por el otro. En la década kirchnerista, en Santa Cruz, rigió a rajatablas la prohibición de huelga para los docentes.

Se buscó, mediante el desplazamiento de De la Rúa y/o el surgimiento de un nuevo equipo gubernamental, que se produjera -como lo reclamaba el FMI ¡desde febrero de 2001!- el abandono de la convertibilidad y una fuerte devaluación monetaria. De la Rúa jugó su última carta al pedir un gobierno de unión nacional con un jefe de Gabinete peronista. Clarín (18/12) relata cómo el mismo miércoles 19 de diciembre de 2001, a primera hora de la mañana, se hizo -convocado por el representante de las Naciones Unidas y el obispo Casaretto- una reunión en la que participaron Alfonsín, Duhalde, Bauzá, De la Sota, Aníbal Ibarra, "empresarios representantes de la industria, del campo, del comercio, la banca y la construcción... Mendiguren por la UIA... Crotto y Cabanellas por Confederaciones Rurales... sindicalistas como Daer y Hugo Moyano...". Al mediodía se sumó a la reunión el mismo De la Rúa. Allí se discutieron cambios: se planteó abiertamente la renuncia de Cavallo y se insinúo la de De la Rúa. Pero no se pudo arribar a un acuerdo: De la Rúa ‘era lento'.

Fracaso del golpe: el pueblo sale a la calle

La fuga de capitales y el retiro de depósitos llevaba al vaciamiento y quiebra del sistema bancario. Cavallo decretó el ‘corralito' -con el apoyo de numerosos gobernadores peronistas, que veían arrastrados en la debacle también a sus bancos provinciales. No se podían retirar, sino a cuentagotas, los depósitos bancarios. Crecía sin cesar la movilización popular. El 13 de diciembre, las centrales sindicales decretaron un paro general que tuvo alta adhesión, garantizado por la movilización piquetera.

De la Rúa decreta el estado de sitio en la tarde del miércoles 19, usando como argumento la necesidad de frenar las movilizaciones y saqueos a supermercados. Según sus declaraciones, los gobernadores peronistas se lo pedían a gritos. Un intento de disciplinar a la burguesía tras su gobierno y de alejar a la 'clase media' del ‘desorden'. Pero en lugar de contener a las ‘clases medias', las lanzó junto a toda la población a las calles: cacerolazos, marchas, choques con la policía. Había empezado el Argentinazo. La juventud ocupó la Plaza de Mayo y fue salvajemente reprimida. La renuncia de Cavallo, esa noche, era tardía. Al día siguiente se incrementó la movilización popular -a pesar de la salvaje represión que dejó 38 muertos. De la Rúa tuvo que presentar su renuncia. El levantamiento popular era imparable. A última hora, Moyano había llamado a la huelga general por tiempo indeterminado y la CGT de Daer a un paro de 24 horas, ambos convocando a la Plaza de Mayo. El golpe institucional había fracasado: el pueblo en la calle imponía el derrocamiento y abría peligrosamente una nueva situación política, potencialmente revolucionaria.

El balance K de estas jornadas (a las que Néstor Kirchner reprimió en Santa Cruz) es que abrieron un proceso que, con el ascenso de Kirchner en 2003, cierra el ciclo del neoliberalismo y abre el período de la "Argentina productiva" que supera definitivamente la crisis. Diez años después, el fantasma de la crisis, esta vez ‘nacional y popular', avanza nuevamente sobre Argentina. Los mismos frepasistas (Abal Medina, Garré, Marcó del Pont, Débora Giorgi), ahora aliados con ex menemistas como los K, pretenden que lograrán superar los límites infranqueables de la burguesía nacional y del capitalismo en general.

Otros afirman que el período de inquietud social y movilización que inicia el Argentinazo habría quedado superado por el resultado electoral plebiscitario del 23 de octubre pasado. Pero bastó que cerraran los comicios para que el tarifazo y los impuestazos inauguraran una nueva crisis política a varias bandas: choque final contra Clarín, enfrentamiento con Scioli, encontronazo con Moyano.
Más que nunca se plantea reforzar al Partido Obrero, para desarrollar la tendencia iniciada por el Frente de Izquierda y una nueva dirección revolucionaria del movimiento obrero.

Rafael Santos

Ante el ‘choque' entre los K y la burocracia sindical

Nuestro planteo a los trabajadores

La demagogia verbal de Moyano no es novedad; en mayo de 2000, la ‘cáscara vacía' con la que calificó en Huracán al PJ, ya había sido señalada por él mismo, incluso con más fuerza, como "un agotamiento del peronismo". Moyano, sin embargo, no denunció el tarifazo, que es el eje del ‘ajuste' del viejo-nuevo gobierno, ni los impuestazos de Scioli, Macri o Binner, quizá porque sus empresas de recolección de basura dependen de los ingresos de los distritos en que operan. No mencionó tampoco el ‘laudo' que rebaja en once puntos el aumento salarial que habían firmado Uatre y las patronales ruralistas. Con Cirielli en la tribuna, olvidó también la re-militarización de los controladores aéreos y la amenaza de intervenir al sindicato de técnicos aeronáuticos. Estos ‘silencios' avalan la política oficial para que "la crisis la paguen los trabajadores". Una versión de las últimas horas asegura que el gobierno estaría dispuesto a discutir todas las diferencias con Moyano, a cambio de un acuerdo para que las paritarias no pasen del 18% de aumento salarial. Es decir, repetir la bajada de línea que Moyano cocinó con CFK en las paritarias pasadas -aunque el ‘techo' fracasara luego en numerosos sindicatos. Pero al gobierno no lo conforma repetir lo ocurrido en 2011: ahora va por colocar a una figura de su palo en la conducción de la CGT. Moyano ha dejado trascender que estaría dispuesto a esto -siempre, insistimos, a cambio de preservar su aparato económico. Moyano se mira en el espejo de Clarín.

El secretario de la CGT no puso a la central en la ruta de un plan de lucha, sino que destinó su empeño en reagrupar fuerzas con Venegas, Barrionuevo o Palazzo, de la Bancaria, heredero de Zanola -cuya liberación saludó desde Huracán. Retiró a sus legisladores del voto al nuevo Régimen de Trabajo Agrario, para defender el monopolio de la caja de Venegas, aunque la nueva ley contenga disposiciones que mejoran las condiciones laborales de los trabajadores del campo. Sumó, aunque en parte, al "601" Gerardo Martínez.

Pablo Micheli, que tiene paralizada a su CTA, dejó de lado todo esto para pedirle a Moyano que convenga un ‘plan de acción' -probablemente en torno a la cuestión del mínimo no imponible de ganancias, que afecta a un número mayor de trabajadores. El gobierno ya ha declarado que pretende compensar este aumento con el ‘techo' paritario.

La crisis del gobierno con Moyano es la expresión deformada de una crisis que ha crecido con el movimiento obrero en su conjunto; el tarifazo ha llevado a CFK a blanquear su posición represiva frente al derecho de huelga, que incluye el procesamiento a cinco mil luchadores clasistas. Moyano extorsiona a los K con sacar los sindicatos a la calle, para que se retiren las acusaciones judiciales en curso y se asegure el control de la caja de las obras sociales para la burocracia. No se puede soslayar que acaban de ser procesados seis dirigentes de la Oschoca, la obra social camionera, y hasta el propio Rinaldi, el abogado de su confianza, que administró el APE durante años. La presión de los reclamos y de las luchas, si bien impulsan un frente común defensivo entre Moyano y el gobierno contra las bases de los sindicatos, en última instancia desarrolla entre ellos una crisis política, porque esas luchas cuestionan la vigencia del esquema económico (agotado) que ha dado sustento al ‘modelo' de los K. Existe una crisis de conjunto que afecta a todos los sectores comprometidos con el régimen actual, que además azuza sus enfrentamientos de intereses.

Los observadores políticos coinciden en la opinión de que el destino de esta crisis será determinado por lo que ocurra en las paritarias -a partir de marzo. Es una visión estrecha de la crisis política, la cual involucra mucho más -al conjunto de las relaciones sociales. Sobre la base de la oposición al ‘ajuste', es necesario desarrollar una fuerte movilización popular, por ejemplo contra el tarifazo y contra el procesamiento de los luchadores, que sirva como un factor de organización y que refuerce la alternativa política contra la burguesía y sus agentes -el gobierno y la burocracia sindical. Por eso es necesario oponer al tarifazo la nacionalización sin indemnización de las empresas privatizadas de servicios y de las petroleras, bajo el control de los trabajadores.

En la misma línea, en oposición a las corridas cambiarias y a las medidas administrativas del gobierno, plantear la nacionalización de los bancos y del comercio exterior, siempre bajo control obrero, en función de otro plan económico frente a la crisis, discutido por el conjunto de los trabajadores y sus organizaciones. Con este marco de lucha política se podrá preparar la intervención de las bases en las paritarias, en primer lugar para que los reclamos y los paritarios sean votados en asambleas sindicales y congresos con mandatos de las bases.

La manifestación gigantesca que conmemoró el 20 de diciembre ha sido una poderosa expresión de la rebeldía que se va apoderando de una masa creciente de trabajadores y de la juventud en general. Estuvo en sintonía con el desarrollo electoral que registró el Frente de Izquierda, que de este modo demuestra que es la parte más clara de un proceso de conjunto. Por eso, sobre la base de esta caracterización, la consigna debe ser: iniciativa, iniciativa y más iniciativa, para que la crisis la paguen los capitalistas y una nueva dirección de la clase obrera.

Néstor Pitrola