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viernes, 17 de octubre de 2008

ECOTRANS: Victoria obrera después de cuatro meses de lucha

Con la reincorporación de los últimos ocho despedidos, los trabajadores de Ecotrans han logrado que la empresa reintegrara a sus puestos de trabajo a los 102 compañeros cesanteados por medio de una lucha formidable, que duró cuatro meses. Además, el conflicto ha puesto en la mira pública a los Cirigliano, propietarios del grupo Plaza, como lo que son: empresarios que viven de los favores del poder político.

Se debe subrayar el papel de sabotaje abierto que cumplió la conducción de la UTA. La burocracia intentó "rosquear" en todas las cabeceras a lo largo del conflicto, no aportó una moneda al fondo de huelga durante los 120 días de lucha, no dijo palabra sobre la actitud patronal de no pagar a los delegados sus horas gremiales - una represalia grosera- y hasta miró hacia otro lado cuando el secretario de Transportes, Ricardo Jaime, en una provocación abierta, intentó involucrar al Cuerpo de Delegados con la quema de los trenes de TBA.
Así, queda claro para todo el mundo por qué, en las últimas elecciones sindicales, la lista única del Cuerpo de Delegados le ganó a la burocracia con el 70 por ciento de los votos. Ahora, es de esperar que se acentúe la hostilidad patronal y burocrática hacia los delegados, pero los trabajadores tienen una organización obrera consolidada en 13 años de pelea, con la enorme experiencia de haber lidiado con los patrones que vaciaron la empresa en tiempos de la ex Transportes del Oeste (TDO).

La hora del balance

Los Cirigliano se hicieron cargo de una empresa vaciada, que seguía en pie sólo porque sus trabajadores supieron defender su fuente de trabajo. La tomaron para tener otra fuente de subsidios, pero no invirtieron y el vaciamiento siguió. Los obreros, en una asamblea masiva, exigieron entonces la incorporación de 15 unidades en mayo y otras tantas en junio, la provisión de herramientas y repuestos, y un inmediato plan de obras de infraestructura.

La respuesta patronal fue el despido de 28 compañeros contratados, el 30 de mayo. Sobrevino la "retención de tareas" y una nueva represalia de los empresarios, con 102 despidos de efectivos y una veintena de suspensiones. De inmediato, fueron a la huelga las 13 líneas de la zona.

La defensa de los compañeros contratados tenía su importancia, pues los trabajadores de Ecotrans, luego de muchos años de lucha, han logrado una bolsa de trabajo donde tienen prioridad en el ingreso los hijos de los trabajadores. El cese de la "contratación" golpeaba una conquista obrera.

El plan de lucha por las reincorporaciones incluyó una campaña muy fuerte de pintadas en todo el oeste y volantes que denunciaban los despidos, mientras los Cirigliano se negaban a invertir aunque recibían millones de pesos de subsidios estatales. Incluso se instaló una "carpa del aguante" en la terminal Merlo. La campaña tuvo sus resultados porque los medios y la población de la zona comenzaron a debatir sobre la calidad del servicio prestado por Ecotrans.

Así se pudieron reunir miles de firmas de usuarios y se convocó a un primer plenario de organizaciones sociales y sindicales, que votó diversas iniciativas que dieron al conflicto una gran vitalidad: fondo de huelga, comisión de mujeres de trabajadores, una comisión de usuarios, otra de prensa y la publicación de un boletín de lucha que informó sistemáticamente sobre el curso del conflicto.

Hubo nuevas cartas documento amenazadoras a los trabajadores por parte de la empresa, pero miles de boletines distribuidos entre los usuarios indicaron con números muy precisos los subsidios extraordinarios recibidos por el grupo Plaza. La empresa se vio obligada a dar explicaciones públicas sobre el destino de ese dinero, mientras anulaba las 20 suspensiones y reincorporaba a 37 de los 102 despedidos. Con eso, los Cirigliano quisieron dar por terminado el conflicto, pero esa pretensión fue rechazada de plano por el Cuerpo de Delegados.

Los compañeros de Ecotrans recibieron la solidaridad de trabajadores de la salud de Merlo y Moreno, de delegados de Metrovías, de los obreros de Pirelli (también en conflicto), de internas gráficas, de docentes de todos los distritos de la zona oeste, de trabajadores del Inta de Castelar y de los estudiantes del CUM de Merlo, entre otros. Más de 400 compañeros cortaron la ruta frente a las oficinas de la empresa y, en una importante movilización, más de 500 trabajadores y usuarios bloquearon durante horas el edificio de la Secretaría de Transportes en la Plaza de Mayo.

Hubo nuevas represalias patronales, otra conciliación obligatoria y más acciones de lucha. Se debe destacar el papel de la Comisión de mujeres, que incluso difundió el conflicto en el Encuentro de Mujeres en Neuquén. Después de otras reuniones en el Ministerio de Trabajo, la empresa reincorporó a otros diez compañeros, de modo que los efectivos despedidos se redujeron a veinte.

Después del incendio de trenes en Merlo y Castelar hubo momentos de zozobra, porque las denuncias de Jaime, aunque disparatadas, cumplieron su objetivo de impulsar una ofensiva patronal en toda la línea, siempre acompañada por la burocracia de la UTA que, continuamente, disparaba contra la conducción del conflicto; es decir, contra el Cuerpo de Delegados.
La respuesta obrera fue, sin embargo, contundente. Una asamblea votó que, de no reincorporarse de inmediato a todos los despedidos, habría huelga general. No se seguiría con la conciliación obligatoria después de cien días de lucha. En esos días, una conferencia de prensa de los delegados en Morón tuvo una repercusión enorme.

La empresa dio otro paso atrás y reincorporó a ocho de los veinte. Una asamblea delante del edificio de la Secretaría de Trabajo dio el mandato al Cuerpo de Delegados para una última negociación, antes de ir a la huelga, que se haría diez días después.

Así se llegó a esa reunión, en medio de denuncias cruzadas entre los delegados y la patronal, mientras se preparaba una nueva marcha y el paro general en todas las líneas. Finalmente, en un encuentro tenso en el Ministerio de Trabajo, la empresa aceptó reincorporar a los ocho compañeros que seguían afuera.

La reincorporación de todos los efectivos y el retiro de las 20 suspensiones constituye una gran victoria obrera. Con el cuerpo de delegados y el activismo intacto, están dadas las condiciones para pelear en la etapa que se abre por la defensa de la bolsa de trabajo y arrancar que se privilegie a los compañeros contratados que han quedado afuera en caso de que la patronal decida, en el futuro, tomar más trabajadores.

Juan Ferro

domingo, 3 de junio de 2007

El gran triunfo de los obreros de Fargo

Los trabajadores de Fargo acaban de obtener una impresionante victoria sobre la patronal y la represión. Luego de varios días de lucha y movilizaciones, lograron imponer todo un pliego de reivindicaciones: la libertad de los trabajadores presos, la reincorporación de los despedidos, el reconocimiento de hecho del cuerpo de representantes, el compromiso patronal de no realizar sanciones, el pago de los días de huelga. Crónica de una lucha excepcional.
A las dos de la madrugada del 25 de mayo, más de un centenar de policías y miembros de la Guardia de Infantería bonaerense irrumpió violentamente en la fábrica Fargo (Moreno) para desalojar a los trabajadores que realizaban un paro con permanencia en los lugares de trabajo.
El paro había sido precipitado por el despido de tres trabajadores, en un intento de cortar el proceso de recuperación sindical de esta fábrica de 250 obreros.
Los delegados existentes aceptaban que los obreros de Fargo Moreno ganaran bastante menos que los de otras plantas de la misma empresa en el Gran Buenos Aires: un salario de bolsillo de 900 pesos; en otras plantas, el básico es superior y los trabajadores reciben tickets y premios (que aumentan en un 50% sus ingresos).
El derecho a reclamar y a organizarse
Cerca de un centenar de obreros se reunieron hace dos semanas, un domingo por la mañana, en una asamblea fuera de la fábrica. Los delegados burocráticos ni siquiera concurrieron.
A los pocos días, la patronal ordenó los despidos.
El jueves 24, con un bloqueo en puerta de fábrica, se lanzó el paro en el turno tarde. El turno noche adhirió macizamente. Los delegados huyeron.
El Polo Obrero de Moreno concurrió a apoyar la lucha.
A la madrugada, cuando gran parte de los trabajadores y vecinos del piquete exterior se habían retirado, los trabajadores fueron desalojados violentamente de la fábrica. Los compañeros Gabriel Morales y Julio Gudiño fueron golpeados y detenidos. El desalojo se hizo sin mostrar orden judicial (pues no existía).
El campamento
Se instaló entonces un campamento obrero con piquetes y olla popular en la puerta de la fábrica. Los compañeros del Polo Obrero dieron todo su apoyo. La burocracia sindical del STIA hizo causa común con la patronal y la Policía.
La dirección de la resistencia estuvo en manos del Cuerpo de Representantes electo el día anterior antes del desalojo (uno de ellos, estaba preso).
Bloqueado el ingreso de camiones a la planta, la patronal decidió cerrarla hasta el martes 29.
Día y noche, decenas de trabajadores, piqueteros del Polo, delegaciones sindicales y políticas de la zona hicieron el aguante. El PO de la zona Oeste repartió un volante sobre la zona de Cuartel V (donde está Fargo y viven muchos de sus trabajadores); allí los trabajadores recibieron grandes muestras de solidaridad.
La lucha por la libertad de los presos
El sábado se realizó una movilización a la Fiscalía de Moreno. Los compañeros detenidos estaban acusados de “intento de extorsión y privación ilegítima de la libertad”. El fiscal rechazó su excarcelación. Los acusó de “pulsión a la huelga”. Un verdadero troglodita reaccionario.
Triunfo
El lunes, una presentación de los abogados de Apel en el Tribunal de Garantías Nº 1 de Mercedes, apoyada por una movilización del Polo Obrero de esa ciudad, logró que los compañeros fueran liberados.
Una masiva asamblea, bajo el frío de la noche del domingo, ratificó la huelga y la realización de un acto en la puerta de fábrica para el día siguiente.
Antes de iniciarse el acto, una delegación del Ministerio de Trabajo (San Miguel), y luego de una gestión con la patronal, anunció que la empresa estaba dispuesta a reincorporar a los tres despedidos.
El compañero Gudiño se vino directamente desde la celda al piquete. Entró con el resto de los representantes electos a la negociación con la patronal.
La libertad de los presos, la reincorporación de los despedidos, el reconocimiento de hecho del cuerpo de representantes, el compromiso patronal de no tomar sanciones, el pago de los días de huelga, expresan el triunfo de los obreros de Fargo y de la movilización solidaria de los piqueteros del Polo y organizaciones de la zona.
Ahora se abre la negociación sobre la equiparación salarial (pago de premios, tickets, comedor, remise para el turno noche, etc.). La asamblea votó un salario mínimo igual a la canasta familiar.
Un reclamo central es la destitución de los delegados vendidos y la elección de los que estuvieron a la cabeza de la lucha obrera.