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lunes, 29 de noviembre de 2010

QUÉ SAPO (FMI) ‘AMIGOS' K

Es inútil el esfuerzo que harán los escribas del oficialismo y su ‘gloriosa' Cámpora para hacerse los otarios. Durante cinco años esgrimieron el patoteo del Indek como un emblema nacional y popular.
Ahora, es precisamente ese ‘baluarte' el que acaban de entregar al FMI -sí, ese mismo FMI del que, según los K, ‘nos' habíamos divorciado ‘hasta que la muerte nos vuelva a juntar'.
¿No es también ‘maravilloso' que esta patraña, tan típica del nacionalismo, sea consumada 72 horas después de la celebración de la Vuelta de Obligado y del sonoro "Viva la Patria" de ‘nuestra' Presidenta?
¿No es todavía más maravilloso que nuestros gauchos K le acepten al FMI revisar las estadísticas, lo que les rechazaron a los profesores de las universidades nacionales?
¿Dónde hay un latoso del grupo Fénix o de Carta Abierta a izquierda o derecha de este escenario?
¡Qué regalo de Navidad pasar del índice Moreno al índice FMI!
Con la aceptación de la ‘ayuda' del FMI al IndeK para elaborar los nuevos índices, el gobierno K capitula ante la exigencia fundamental del Club de París, de pasar por un control de auditoría del Fondo antes de firmar un acuerdo para el pago escalonado de la deuda argentina.
Cuántos ríos de tinta se gastaron los K al divino botón, o sea prometiendo hacer lo que están deshaciendo.
¿Cómo reaccionará la ‘juventud maravillosa' ante este despliegue de duplicidad y de cinismo?
Como nunca es bueno, sin embargo, subestimar la mediocridad del adversario, debemos advertir al lector que aquellos que se llevan un sobre regular de los mostradores K nos lanzarán una respuesta futbolera cantada: "tanto quilombo por un índice" -sin mosquearse de que se trata del mismo índice que defendieron a trompadas por todos lados y por el que patotearon a los trabajadores del Indec.
Pero cuidado, los ‘índices' ya no son más los que eran: toda la especulación capitalista que ha derribado a la economía mundial consiste en apostar por unos ‘índices' contra otros.
Gracias a los ‘índices' (por ejemplo, CER, cupón PBI, etc.), Argentina ha estado pagando mucha más deuda externa de lo que debería.
Pero los K no han entregado las estadísticas al FMI simplemente porque les cambió el humor, sino por estrictos intereses de clase: las provincias, los grandes capitales nacionales y el propio gobierno se están re-endeudando en el mercado internacional (y quieren hacerlo aún más) y allí no se presta la guita si no existe una supervisión de las cuentas nacionales (o sea de la capacidad de pago) por, precisamente, el FMI.
La prensa no tomó en serio al ministro Boudou cuando dijo que la inflación perjudicaba a los ricos, pero efectivamente los ricos no quieren que sus inversiones sean desvalorizadas y licuadas por una inflación muy superior a la trucha que cocinaba el maître Moreno; ahora habrá que remunerar a los ‘ricos' de acuerdo con la inflación que determine el FMI.
El cambio de la patronal a cargo de la estadística anuncia un nuevo ciclo de endeudamiento; un retorno, que ya está en marcha, a ‘la plata dulce' de Martínez de Hoz, al uno a uno de Cavallo -es la condición para que la burguesía arranque con una burbuja inmobiliaria, como ya ocurre con los bienes de consumo.
Pero este cambio no anuncia que los salarios se ajusten por la inflación, porque para impedirlo está en marcha el llamado ‘pacto social', que también afectará a las jubilaciones, incluso después del veto del 82%.
Se ha producido un tráfico de delincuentes: en lugar de un Presupuesto controlado por el Congreso ‘destituyente', se habrá de manejar otro, a fuerza de decretos, controlado por el FMI y el Club de París.
La ‘comunidad internacional', cuando se trata de negocios, no vacila en legitimar la violación de las constituciones nacionales.
Llamamos a todos los que defienden en forma consecuente las causas nacionales a desenmascarar la patraña "nac & pop" de los K y a luchar por una salida obrera y socialista.

domingo, 7 de marzo de 2010

Wall Street y la "City" festejan otro manotazo

Para salir del atolladero del ‘Fondo Bicentenario’, la presidenta se presentó ante el Congreso con el manoteo de las reservas ya consumado. Pero esta avivada no asegura el pago de la deuda externa por la simple razón de que agrava la crisis política y no resuelve la fiscal. Detrás de la suba de los bonos y las acciones luego del decretazo presidencial, está la mano de los bancos nacionales y extranjeros interesados en cobrar las comisiones millonarias que promete dejar el canje de la deuda impaga, en 2005, por deuda nueva. Estos bancos ven al ‘fondo del desendeudamiento’ como un anticipo de los 15 mil millones de dólares que debería dejar el saldo comercial de 2010. Que “Hillary (Clinton) no ve mal pagar la deuda con reservas”, no debe sorprender, porque desde el gobierno de su marido los Clinton han sido los mandatarios de banqueros como el Citi, Morgan y Goldman Sachs.


Presente griego
 
La sustracción de las reservas no salva al kirchnerismo de una bancarrota; es la prueba de esa bancarrota. Hay una quiebra fiscal. El presupuesto es un dibujo contable. De acuerdo a ciertos estudios, se han omitido computar ni más ni menos que 50.000 millones en concepto de gastos. Los vencimientos de la deuda de 2010, tres veces mayores que el manotazo, no tienen previsto financiamiento en el presupuesto. Ni hablar del déficit de las provincias, cuya deuda a asciende a 70.000 millones de pesos. El alejamiento de Boudou esta a la vuelta de la esquina. “En Wall Street advierten... que si el proyecto no se aprueba, la Argentina podría entrar otra vez en zona default” (Clarín, 26/2). El fondo de los ‘nacionales’ K responde a una exigencia de la banca de inversión internacional. Con respecto a la perspectiva de un gran superávit comercial – unos 15.000 millones dólares–  se la come una fuga de capitales o implica mayor inflación, porque provoca emisión de moneda. “Uno de los grandes interrogantes es si los 15.000 millones de dólares que ingresarían al país por la ventanilla comercial se fugaran por la ventanilla financiera” (Crítica, 28/2).

Crisis política
 
La oposición ha replicado con un contragolpe judicial y legislativo. Comparte la necesidad de asegurar el pago de la deuda, pero reclama que sirva para atender los déficits de las provincias y, por sobre todo, que se financie con un ajuste fiscal. Es el punto de vista que vienen alentando los bancos centrales de las metrópolis imperialistas.
El decretazo y la réplica opositora plantean un nuevo salto de la crisis política. A fuerza de decretazos y vetos, los K confían que “sé ira diluyendo el empuje opositor a medida que se acerca la carrera electoral de 2011: para ese entonces será una disputa de todos contra todos” (Crítica, 28/2). “El caso de Menem podría repetirse con otros senadores: el francotirador necesita abatir sólo a un senador opositor” (La Nación, 28/2).
Está claro que estamos lejos de una parlamentarizacion del proceso político: asistimos a una desintegracion del regimen politico vigente. “La construccion de poder”, por parte de los K, se viene abajo. Por esto, no se puede excluir la posibilidad de llamado a elecciones adelantadas, o sea la interrupción del mandato de los K.

Una perspectiva política propia
 
Los trabajadores tenemos que desarrollar una perspectiva propia. Las burocracias sindicales, por el contrario, están trabajando para asegurar el rescate del capital a través de pactos sociales y de paritarias regimentadas, que no cuentan con la participación de los trabajadores. La dirección docente acaba de hacer un acuerdo ruinoso en que el aumento salarial no compensa la inflación pasada y menos aún con la que está en curso. El único control de precios vigente es el que rige para el salario. El 70 por ciento de los que trabajan ganan menos de 2.000 pesos mensuales. La mitad de los asalariados “en negro” menos de 1.000 pesos. La bancarrota del capital y de su régimen político pone en evidencia el agotamiento del régimen social capitalista y de sus representantes políticos. Si la crisis capitalista no desemboca en una transformación social, las consecuencias de ella la pagaremos los trabajadores con desempleo y reducciones de salarios y de protección social. Se trata, en primer lugar de impedir con la lucha los despidos y de imponer su prohibición. En segundo lugar de ajustar en forma mensual los salarios y las jubilaciones a la inflación. En tercer lugar, se plantea la nacionalización, sin compensación, de los bancos y del comercio exterior, y el cese del pago de la deuda usuraria, para armar un plan de pleno empleo y de industrialización que beneficie a los trabajadores.

Pablo Heller

jueves, 4 de marzo de 2010

UN NUEVO “ATRAKO”

Para pagar la deuda externa

De un saque, el gobierno se apropió de seis mil millones de dólares para cumplir con los usureros. La gran banca rápidamente aplaudió la confiscación millonaria. En su momento, “Néstor” había manoteado otros diez mil millones de dólares para cumplir con el FMI.
Pero esta vez, el “atrako” lo ejecuta un gobierno sin apoyo popular.
La banca que el gobierno quiere resarcir se ha lanzado a una especulación frenética con la deuda de los países “emergentes”.
Esa timba conducirá a Argentina, más temprano que tarde, al colapso que acosa a numerosos Estados europeos. La bicicleta financiera se llevó 40 mil millones de dólares en los últimos dos años.
El “atrako” cuenta con la aprobación de los Moyano y los Yasky aunque, a diferencia de los banqueros, a los trabajadores no se les quiere compensar la inflación.
La oposición de Carrió, Solá o Macri critica el atraco oficial, pero no hace nada concreto para impedirlo.
Donde manda banquero, el representante político se acomoda; los Carrió y compañía también quieren pagar la deuda usurera.
Mientras los K y anti K discuten sobre cuál es el mejor camino para ejecutar el vaciamiento nacional, la miseria social crece.
Es el bicentenario de una clase cipaya.
En oposición a los “atrakos”, es necesario aumentar y defender el salario, nacionalizar sin pago la banca y repudiar la deuda con los usureros.



Nota de tapa de Prensa Obrera, periódico del Partido Obrero, Nº 1118