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jueves, 23 de agosto de 2012

Scioli aprecia los métodos de Otacehé

Alfil de Otacehé en la seguridad del fútbol

Hasta hace poco Luis Morales era responsable del Consejo de Seguridad Distrital en Merlo. Ahora asume el nuevo organismo de seguridad en el fútbol -en reemplazo del Comité Provincial de Seguridad Deportiva (Coprosede)-: la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (Aprevide), que dependerá de la Secretaría de Deportes. Este organismo estará compuesto por un representante de la AFA, uno de cada cámara legislativa, uno de la Policía y Morales.
Scioli intenta frenar la violencia en el fútbol, que en este medio año ¡ya se llevó ocho vidas!; demuestra la ineficacia del invento Coprosede y trata de sanar las heridas políticas que le provoca la “inseguridad” en el fútbol.
La interna sciolismo-kirchnerismo se está empezando a disputar a los barones del conurbano. Othacehé tiene una tramposa habilidad para nunca quedar en offside: suele no posicionarse ni de un lado, ni del otro. En las unidades básicas donde decía: “Cristina-Scioli-Othacehé” agregaron, con otra letra,: “Mariotto”. Scioli, con la designación de Morales, no hace más que elegir diferentes carnadas para su anzuelo, alguna picará.
Morales tiene en su curriculum ser abogado, hijo de un ex concejal, director del programa de capacitación y formación de la Policía provincial y último jefe del Consejo de Seguridad Distrital (cargo que ocupó Osvaldo Seisdedos en 2008, policía exonerado por Solá y por Arslanián, denunciado por apremios ilegales por su colaboración en la dictadura militar). Para solucionar la “seguridad” en el fútbol, Morales tendrá que perseguir a los barrabravas, que generan la violencia y los negociados, que tienen un carácter mercenario, que se organizan como patotas para fines políticos o sindicales, como en el caso de Mariano Ferreyra. El grave problema es que Morales convive con -y avala desde hace años- esos métodos othacehistas en Merlo.

Cristian Franco

lunes, 3 de octubre de 2011

CARTA ABIERTA AL ELECTORADO DE CRISTINA KIRCHNER

Por Jorge Altamira

El sector de la ciudadanía que votó por la reelección de la Presidente en las recientes “primarias abiertas” es seguramente muy diverso, heterogéneo y hasta contradictorio; votaron por ella los trabajadores que fueron reprimidos (con cuatro muertos) por ocupar terrenos del Ingenio Ledesma, para construir sus viviendas, y también votó por ella el dueño del Ingenio, del grupo Blaquier, que además recibe millones de pesos de subsidios para la producción de biocombustibles.
Esta carta no va dirigida a todos sino al sector obrero, popular y progresista de esos votantes: ¿Qué opinan ustedes de la detención brutal del delegado sindical combativo del ferrocarril Sarmiento, el ‘Pollo’ Sobrero y sus compañeros, arrancado de la cama y esposado, como si fuera el asesino de la niña Candela, apoyada de inmediato por Aníbal Fernández, o sea ordenada por el gobierno nacional que ustedes han votado?
El secuestro ‘legal’ de Sobrero y sus compañeros ocurre un par de semanas después de los accidentes criminales en esa misma línea, en el barrio de Flores, que se llevaron la vida de once personas.
No hay nadie detenido por ese hecho, a pesar de que abundan los testimonios de fallas graves en la barrera del paso a nivel, o sea de la responsabilidad de los empresarios, que manejan millones de pesos en subsidios sin control. No hay empresarios imputados, procesados ni detenidos, pero sí una cacería de delegados luchadores que viven en sus casas y de sus salarios, y no en Puerto Madero y casas de lujo, con la plata que roban a las Obras Sociales.
¿No es claro que el apoyo del gobierno al arresto brutal de los delegados honestos y luchadores, que se ajustan a la democracia sindical con las bases, es un intento de desviar la atención de aquellos accidentes criminales que comprometen a ‘capitalistas amigos’?
¿No es claro que procura desviar la atención del desastre ferroviario y cargárselo a los trabajadores?
¿No es claro, asimismo, que prepara el aumento de tarifas que anunció hace tres semanas el secretario de Transporte, Schiavi, porque los subsidios están sangrando las finanzas del Estado en beneficio de esos ‘amigos’?
¿No es el momento de reflexionar y preguntarse si este gobierno defiende a las patronales y no a los trabajadores; a la corrupta burocracia sindical y no a los luchadores?
Pero Octubre es también el mes aniversario del asesinato de mi compañero Mariano Ferreyra, por luchar por el pase a planta permanente de los trabajadores ferroviarios tercerizados, por parte de  la misma burocracia sindical de Pedraza que hoy apoya, como el gobierno, el encarcelamiento arbitrario del ‘Pollo’ y de sus compañeros.
¿No es claro que este ataque contra los delegados combativos del Sarmiento es una tentativa de contrarrestar las movilizaciones que tendrán lugar por este aniversario y para contrarrestar el reclamo de que Pedraza y sus compinches sean condenados, y se someta a juicio por el mismo cargo a la policía federal y a los empresarios del ferrocarril Roca que colaboraron en diferentes medidas con ese asesinato?
Esta carta a los sectores obreros, populares y progresistas que han votado por el oficialismo es para pedirles que reflexionen sobre estos hechos y para que nos acompañen – en primer lugar y antes que nada – para repudiar la detención de los compañeros y reclamar por su libertad, y para que el 20 de Octubre, cuando se cumple el primer aniversario del asesinato de Mariano, nos acompañen en la movilización que convocamos a Plaza de Mayo, por el juicio y castigo a TODOS, TODOS, los culpables.
No podría sin embargo terminar esta carta, que tiene por objeto invitar a una reflexión sobre este alevoso ataque a la clase obrera, sin exponerles la conclusión que se desprende de todo esto: el gobierno actual es un gobierno capitalista, no un gobierno de la masa del pueblo, menos un gobierno de trabajadores. Frente a un gobierno capitalista es necesaria una oposición política de izquierda, una oposición entrelazada con el activismo obrero, estudiantil y popular. Por eso hemos construido un Frente de Izquierda.
Sin diputados obreros y de izquierda en el Congreso y un Frente de Izquierda en todo el país, la enorme crisis capitalista que se desarrolla en el mundo entero, se llevará puesta las conquistas sociales más elementales de los trabajadores y la propia independencia nacional.

JORGE ALTAMIRA, CANDIDATO A PRESIDENTE DE LA NACIÓN POR EL FRENTE DE IZQUIERDA
Buenos Aires, 1 de Octubre de 2011
@altamirajorge

domingo, 9 de mayo de 2010

Kirchner, secretario general

La candidatura de Kirchner a la Unasur fue impuesta por Lula da Silva: es la única razón que explica el voto favorable de Uribe, Alan García e incluso Mujica y Piñera. Lula sigue sumando, así, una masa crítica para incorporar a Brasil al Consejo de Seguridad de la ONU o lograr para él su secretaría general. Es con esto a la vista que Lula resignó, ‘con humildad’, la posibilidad de su reelección como presidente de Brasil.
La Unasur es un diseño del “complejo industrial-militar” de Brasil y de las corporaciones de la construcción, que se benefician con las obras de infraestructura, en especial del corredor bioceánico. Las burguesías menores de la región aspiran a colgarse de este carro brasileño: el actual presidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, es socio de una fábrica de armas en Curitiba. Al asimilar en su seno a Bolivia, Venezuela y Ecuador, aprovecha el enorme caudal de materias primas de estos países – e incluso su fondo financiero, como ocurre con Venezuela. De paso, disipa las fantasías de que alguno de ellos se esté encaminando al socialismo o a la nacionalización sin pago de los grandes capitales. La Unasur liga en su tejido capitalista a las economías más estatizantes. Lula evitó, hace tres años, que Bolivia nacionalizara la refinería de Petrobras o que impusiera los precios del gas que vende a Brasil. Andrés Solís Rada, quien fuera ministro de Hidrocarburos de Bolivia hasta que Lula le bajó el pulgar, denuncia un plan de Brasil para “instalar un polo de gas-químico en la frontera, la industrialización del litio y del potasio, la construcción de aeropuertos, vías férreas y carreteras, además de proyectos de electrificación, exploración de áreas petroleras e investigación de hortalizas tropicales” (Argenpress, 26/4). Solís destaca “el interés de la Vale do Rio Doce” –la segunda minera más grande del mundo, transferida a empresarios privados del vecino país– “en evitar que las 100 millones de toneladas de reservas de litio y las dos mil millones de reservas de potasio del salar de Uyuni sean explotadas (...) sin la participación decisiva de Brasil” (www.rebelion.org). En Argentina, la reciente compra del banco Patagonia por parte de Unibanco confirmó el acaparamiento de la industria cementera, de la carne y las finanzas por capitales brasileños.
Brasil, sin embargo, apunta a un desarrollo aun mayor – en la industria aeronáutica y los biocombustibles. Embraer ya ha puesto un pie en Aerolíneas. Estas iniciativas la ponen en ruta de colisión con los capitales norteamericanos –algo que, desde los tiempos de Bush, Brasil y Estados Unidos han buscado neutralizar mediante acuerdos recíprocos. Por esta vía – y, por sobre todo, por su peso económico en la región– el capital norteamericano tiene su propia hoja de ruta en la Unasur. En definitiva, la Unasur es un proyecto de los grandes capitales (‘los grupos más concentrados’ en el habla K) que debe resolver aún la ecuación con el imperialismo yanqui. Por eso contó, en su momento, con el fervoroso apoyo de Duhalde –y la reticencia del ahora convertido K.
El nacionalismo latinoamericano prefiere ignorar estos hechos y hace flamear la bandera del Banco del Sur, que viene durmiendo el sueño de los justos. Es posible que en este punto Brasil deba hacer alguna concesión, ya que, después de todo, su Banco de Desarrollo, veinte veces más grande y con acceso a financiamiento internacional y a la exacción de la Anses brasileña, puede convertirlo en su propio mascarón de proa.
Piñera, Mujica
El apoyo de Piñera y de Mujica a la designación de Kirchner no es difícil de explicar cuando se tienen en cuenta los lazos que unen a las mineras que operan en Argentina y Chile, o a las pasteras y papeleras en Chile, Argentina y Uruguay. Tupamaros y pinochetistas sellan sus acuerdos en función de los intereses capitalistas, de cuya defensa se han hecho cargo. Los K han prometido ahora colaborar en el dragado de los canales de Martín García para poder transportar mejor la pasta de las Botnia que se instalan en la costa uruguaya (en gran parte de capitales chilenos). Con Evo Morales, los negocios no son menores: la exportación de petróleo y gas de la Repsol boliviana a Argentina y el gasoducto del Norte para Techint.
El enfático apoyo de Chávez está signado, en cambio, por factores más ‘estrechos’: los fideicomisos argentino-venezolanos que especulan en el mercado negro del bolívar fuerte. Los Lula, Kirchner o Chávez, como lo hicieron sus antecesores del mismo signo político, se abroquelan para disputar al imperialismo una tajada mayor del ingreso mundial, pero acaban colaborando con él y resignando posiciones cuando la economía mundial deja de presentar tendencias favorables a los precios de las materias primas.
Yo, argentino
A Kirchner, sin embargo, no lo guían a la secretaría de la Unasur los intereses nacionales o antinacionales latinoamericanos, sino la carrera a la candidatura en 2011. En este sentido, ha obtenido una victoria por paliza contra sus rivales en el campo patronal. El hombre del momento para la gran prensa internacional, Lula, lo ha bendecido con la unción, la que ha sido secundada por unanimidad. Kirchner ha ganado en estatura mediática. Sólo tiene un problema: que la candidata de Lula gane las elecciones de octubre próximo en Brasil. De lo contrario, acabará amargándose con el premio que hoy recibe.
Estas escaramuzas diplomáticas quedan reducidas a su real dimensión cuando se mira el mapa de la crisis mundial, que tiene al capitalismo caminando por el abismo. Las fantasías desarrollistas deben medirse con lo que se va desarrollando en el mayor colapso en la historia del capital. El desafío para la clase obrera es convertirlo en el último –aunque esto supone un trabajo, más sistemático que prolongado, de recuperación revolucionaria de los trabajadores.

Jorge Altamira