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lunes, 3 de octubre de 2011

La UCR bonaerense y los fondos del Instituto de Previsión Social

El bloque de diputados de la UCR de la Legislatura bonaerense pretende imponer un proyecto de ley por el cual los fondos superavitarios del IPS (alrededor de 20 mil millones de pesos, sólo la caja docente posee 16.500 millones) podrían ser utilizados para la refacción, ampliación o construcción de viviendas. El propósito del proyecto radical sería otorgar créditos para tal fin a los aportantes del IPS, a devolver como máximo en 240 meses a partir de un descuento salarial de no más del 20%, es decir entre 800 y 1.000 pesos mensuales si consideramos el salario de un docente con doble cargo. Habría una comisión intersectorial de seguimiento formada por el círculo de oficiales del Servicio Penitenciario Bonaerense, de cada organización sindical (la burocracia), los diversos bloques legislativos y la Defensoría del Pueblo -por cierto nada confiable.
Ahora bien, resulta que el Estado provincial ha sido autorizado por el presupuesto 2011, votado en la Legislatura, a cancelar deudas por 2.400 millones de pesos y a endeudarse por 8.600 millones más, en condiciones en las que la provincia tiene un stock acumulado de deuda pública de 47.000 millones de pesos. En principio, la provincia acaba de comprar deuda por 750 millones de dólares emitiendo un bono a diez años, una obligación regida por la ley norteamericana y cuya tasa de interés anual asciende a 11,25%, lo que quiere decir que en diez años la devolución será más del doble que el dinero prestado (1.590 millones de dólares). Hay que enfatizar sobre el hecho de que el gobierno Scioli se vale de una ley sancionada en 2009, por la que el Estado puede apropiarse del dinero de los fondos del IPS para sus gastos -esto en el contexto de endeudamiento creciente del Estado provincial y de su hipotecamiento. Bajo estas condiciones, el proyecto de la UCR debe ser considerado sospechoso, en la medida en que la economía de la provincia está sufriendo un endeudamiento sometido a la ley norteamericana y a sus jueces. Ese dinero, por lo tanto, aunque se señale destinado a la vivienda, puede ser una vía -y, de hecho, lo será- de satisfacer la deuda usuraria provincial.
Bajo otras condiciones -es decir: de ruptura con la banca internacional, de repudio al pago de la deuda mencionada y del no pago de las comisiones a los bancos agente (gestores del préstamo), entre ellos Merryl Lynch, Bank of America y la calificadora de riesgo Standard & Poors, así como también de la supresión de los impuestos al consumo y al salario, además de la imposición de un impuesto a las grandes capitalistas y que la dirección del IPS esté bajo la dirección de los activos y jubilados y no de una burocracia de funcionarios al servicio del gran capital-, tal plan de viviendas sería viable, pero ahora es una trampa que los trabajadores estatales bonaerenses deben rechazar.

R.G.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Un presupuesto para el Club de París

Hace diez años, salió a la luz un régimen de sobornos en el Senado para sacar adelante leyes de flexibilidad laboral reclamadas por el pulpo Techint. La revelación fue un síntoma de que el gobierno de De la Rúa estaba irrevocablemente condenado -esto debido a la implacable recesión que no lograba revertir. La historia se repite, esta vez en Diputados, cuando no se ha cumplido aún el mes del fallecimiento de Kirchner. ¿Para qué coimear si el gobierno, según la Presidenta, tiene "instrumentos legales" alternativos, como prorrogar el Presupuesto de 2010? Es que el gobierno quiere negociar un pago escalonado de los siete mil millones de dólares de la deuda fraudulenta con el Club de París, lo cual requiere una garantía institucional como lo es el acuerdo con ese gasto por parte del Congreso -en especial, cuando el gobierno ha rechazado la supervisión de las cuentas públicas por parte del FMI. Es precisamente la extorsión que la Presidenta formuló en su último discurso en cadena: "si no me dan el Presupuesto, vino a decir, un fracaso de esa negociación será responsabilidad de la oposición". La extorsión funcionó -al menos por un tiempo: medio bloque del PRO saltó de bando y la fracción alfonsinista de la UCR cambió de jefe parlamentario en un abrir y cerrar de ojos con la finalidad de llegar a un acuerdo con el Ejecutivo (incluso Reutemann hizo su ‘gesto' con su retirada de la Mesa del Peronismo Federal). La exposición de las coimas y aprietes, sin embargo, parece haber echado todo a perder, de modo que el gobierno deberá funcionar, de aquí en más, a puro decreto. Los usureros internacionales no dejarán de aprovechar la oportunidad para apretar más a fondo -cobrar en mucho menos tiempo de lo que pretende el oficialismo. La crisis ha expuesto al gobierno como una madriguera de coimeros y a la oposición como una parva de oportunistas y carreristas sin principios ni programa. Este resultado político fue calificado, durante las exequias del ex Presidente, como la "reconstrucción de las instituciones y la reemergencia de la política".

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Jorge Altamira

domingo, 7 de marzo de 2010

Wall Street y la "City" festejan otro manotazo

Para salir del atolladero del ‘Fondo Bicentenario’, la presidenta se presentó ante el Congreso con el manoteo de las reservas ya consumado. Pero esta avivada no asegura el pago de la deuda externa por la simple razón de que agrava la crisis política y no resuelve la fiscal. Detrás de la suba de los bonos y las acciones luego del decretazo presidencial, está la mano de los bancos nacionales y extranjeros interesados en cobrar las comisiones millonarias que promete dejar el canje de la deuda impaga, en 2005, por deuda nueva. Estos bancos ven al ‘fondo del desendeudamiento’ como un anticipo de los 15 mil millones de dólares que debería dejar el saldo comercial de 2010. Que “Hillary (Clinton) no ve mal pagar la deuda con reservas”, no debe sorprender, porque desde el gobierno de su marido los Clinton han sido los mandatarios de banqueros como el Citi, Morgan y Goldman Sachs.


Presente griego
 
La sustracción de las reservas no salva al kirchnerismo de una bancarrota; es la prueba de esa bancarrota. Hay una quiebra fiscal. El presupuesto es un dibujo contable. De acuerdo a ciertos estudios, se han omitido computar ni más ni menos que 50.000 millones en concepto de gastos. Los vencimientos de la deuda de 2010, tres veces mayores que el manotazo, no tienen previsto financiamiento en el presupuesto. Ni hablar del déficit de las provincias, cuya deuda a asciende a 70.000 millones de pesos. El alejamiento de Boudou esta a la vuelta de la esquina. “En Wall Street advierten... que si el proyecto no se aprueba, la Argentina podría entrar otra vez en zona default” (Clarín, 26/2). El fondo de los ‘nacionales’ K responde a una exigencia de la banca de inversión internacional. Con respecto a la perspectiva de un gran superávit comercial – unos 15.000 millones dólares–  se la come una fuga de capitales o implica mayor inflación, porque provoca emisión de moneda. “Uno de los grandes interrogantes es si los 15.000 millones de dólares que ingresarían al país por la ventanilla comercial se fugaran por la ventanilla financiera” (Crítica, 28/2).

Crisis política
 
La oposición ha replicado con un contragolpe judicial y legislativo. Comparte la necesidad de asegurar el pago de la deuda, pero reclama que sirva para atender los déficits de las provincias y, por sobre todo, que se financie con un ajuste fiscal. Es el punto de vista que vienen alentando los bancos centrales de las metrópolis imperialistas.
El decretazo y la réplica opositora plantean un nuevo salto de la crisis política. A fuerza de decretazos y vetos, los K confían que “sé ira diluyendo el empuje opositor a medida que se acerca la carrera electoral de 2011: para ese entonces será una disputa de todos contra todos” (Crítica, 28/2). “El caso de Menem podría repetirse con otros senadores: el francotirador necesita abatir sólo a un senador opositor” (La Nación, 28/2).
Está claro que estamos lejos de una parlamentarizacion del proceso político: asistimos a una desintegracion del regimen politico vigente. “La construccion de poder”, por parte de los K, se viene abajo. Por esto, no se puede excluir la posibilidad de llamado a elecciones adelantadas, o sea la interrupción del mandato de los K.

Una perspectiva política propia
 
Los trabajadores tenemos que desarrollar una perspectiva propia. Las burocracias sindicales, por el contrario, están trabajando para asegurar el rescate del capital a través de pactos sociales y de paritarias regimentadas, que no cuentan con la participación de los trabajadores. La dirección docente acaba de hacer un acuerdo ruinoso en que el aumento salarial no compensa la inflación pasada y menos aún con la que está en curso. El único control de precios vigente es el que rige para el salario. El 70 por ciento de los que trabajan ganan menos de 2.000 pesos mensuales. La mitad de los asalariados “en negro” menos de 1.000 pesos. La bancarrota del capital y de su régimen político pone en evidencia el agotamiento del régimen social capitalista y de sus representantes políticos. Si la crisis capitalista no desemboca en una transformación social, las consecuencias de ella la pagaremos los trabajadores con desempleo y reducciones de salarios y de protección social. Se trata, en primer lugar de impedir con la lucha los despidos y de imponer su prohibición. En segundo lugar de ajustar en forma mensual los salarios y las jubilaciones a la inflación. En tercer lugar, se plantea la nacionalización, sin compensación, de los bancos y del comercio exterior, y el cese del pago de la deuda usuraria, para armar un plan de pleno empleo y de industrialización que beneficie a los trabajadores.

Pablo Heller

jueves, 4 de marzo de 2010

UN NUEVO “ATRAKO”

Para pagar la deuda externa

De un saque, el gobierno se apropió de seis mil millones de dólares para cumplir con los usureros. La gran banca rápidamente aplaudió la confiscación millonaria. En su momento, “Néstor” había manoteado otros diez mil millones de dólares para cumplir con el FMI.
Pero esta vez, el “atrako” lo ejecuta un gobierno sin apoyo popular.
La banca que el gobierno quiere resarcir se ha lanzado a una especulación frenética con la deuda de los países “emergentes”.
Esa timba conducirá a Argentina, más temprano que tarde, al colapso que acosa a numerosos Estados europeos. La bicicleta financiera se llevó 40 mil millones de dólares en los últimos dos años.
El “atrako” cuenta con la aprobación de los Moyano y los Yasky aunque, a diferencia de los banqueros, a los trabajadores no se les quiere compensar la inflación.
La oposición de Carrió, Solá o Macri critica el atraco oficial, pero no hace nada concreto para impedirlo.
Donde manda banquero, el representante político se acomoda; los Carrió y compañía también quieren pagar la deuda usurera.
Mientras los K y anti K discuten sobre cuál es el mejor camino para ejecutar el vaciamiento nacional, la miseria social crece.
Es el bicentenario de una clase cipaya.
En oposición a los “atrakos”, es necesario aumentar y defender el salario, nacionalizar sin pago la banca y repudiar la deuda con los usureros.



Nota de tapa de Prensa Obrera, periódico del Partido Obrero, Nº 1118