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martes, 6 de septiembre de 2011

Dedocracia cristinista

En el salario mínimo

Piumatto fatigó la red de Twitter con la gran batalla que libraría la CGT por el salario mínimo. Los medios anunciaron una "gran tensión" entre la CGT y el gobierno a raíz de la reunión del Consejo del Salario y agregaban la sumatoria de todo un pliego obrero: el mínimo de 2.600 pesos, la suba del mínimo no imponible de impuesto a las ganancias en el salario, la eliminación o actualización de la tabla de cobro del salario familiar, incluso se agregó al final la actualización del absurdo Fondo de Desempleo para despedidos, hoy en 400 pesos. Yasky, legalizado alevosamente como "segunda central", elevó lo suyo a 2.750 pesos, para aparecer como el sindicalista "combativo" de la discusión.
Pero todo se desinfló en veinticuatro horas. Se aprobó el "plan B" de la UIA, que eran los 2.300 pesos, por lo cual Mendiguren ha salido a rescatar "la racionalidad de lo resuelto". Alguna otra cuestión, como el mínimo no imponible o la tabla de salarios, quedó para tratarse después, en comisión, a lo Perón (cuando no quería lola).
El secreto de todo fue que la negociación se la cargó directamente al hombro la Presidenta, quien -tras su 50% electoral- arbitró desde Olivos y ofreció a Moyano y Yasky la foto tan deseada y eludida en los últimos tiempos. En la foto también fue incluido Caló, aunque el adjunto de la CGT es Belén. O sea que el dedo presidencial alcanzó incluso para marcar la cancha de la posible sucesión que se discute en la central obrera.
La situación marca dos cosas. Primero, la burocracia sindical no está en condiciones, ni en posición, de pelear nada más que su propio rescate. Segundo, la Presidenta apuntó a desinflar toda perspectiva de aumento del salario real, abriendo una etapa de extensión de la dedocracia política al terreno de las discusiones convencionales y salariales -ello, de cara al agravamiento de la crisis capitalista, por un lado, y para conjurar las tendencias a la reapertura de las paritarias como consecuencia del incremento inflacionario, por el otro.
El primer arbitraje presidencial después de agosto no le es favorable en absoluto al movimiento obrero.
El kirchnerismo bate el parche de que es el salario mínimo más alto en dólares de América Latina. Pero el nuevo salario mínimo está colocado en la "línea de pobreza" de Argentina, que es lo que realmente importa.
Aún así, lo fundamental es que sólo el 43% de la población activa laboral está en blanco. Para el otro 57%, este mínimo es un techo, no un mínimo. Semejante deformación es el resultado de la colosal precarización laboral. Un estudio de SEL Consultora (empresarial) determinó que "la segunda causa de conflicto laboral, detrás de los reclamos salariales, es la de los encuadramientos y los tercerizados, muchas veces ligados a conflictos entre o dentro de los sindicatos".
Cuando el Frente de Izquierda plantea el salario equivalente a la canasta familiar y, por otro lado, el fin de la tercerización y precarización -”¿quién nos va a defender?, ¿quién?”- está colocando dos cuestiones enlazadas fuertemente y que son la clave del cuadro del movimiento obrero y de la entrega de la burocracia sindical.
El nuevo mínimo no toca, estudiadamente, ningún piso convencional, de manera que sólo abarca un radio restringido del trabajador en blanco, en condición de "fuera de convenio". Contra una inflación en alimentos del 30% y no menor en alquileres, el nuevo salario mínimo no es ni vital ni móvil -es decir que la presidenta ha arbitrado contra un derecho social y constitucional.
La cuestión debe ser objeto de debate en el seno de los sindicatos. ¿Quién mandató a Moyano y a Yasky para ser de muñecos de torta ante el arbitraje presidencial? ¿Quién aceptó este Consejo del Salario de mayoría patronal estatal?
El Partido Obrero cuestiona la integración por parte de las centrales obreras de un organismo de cuño menemista -fue creado en los '90- de mayoría patronal estatal. Pero la burocracia de la CGT y de la CTA Yasky se ha privado, incluso, del derecho de votar en contra, para dejar establecido un programa determinado de reclamos a ser llevados adelante por el movimiento obrero organizado. Renuncian a hacerlo de antemano al aceptar al arbitraje presidencial.
Por un salario mínimo equivalente a la canasta familiar. Por el fin de la tercerización y el trabajo en negro. Por asambleas en todos los gremios que mandaten la reapertura de paritarias en función de un mínimo establecido por los trabajadores, la actualización de los convenios y el fin de la tercerización y el trabajo contratado.

Néstor Pitrola

martes, 14 de junio de 2011

La rebelión camionera contra Moyano

La burocracia privatizó las obras sociales para sus familias

Muchos conspiran contra Moyano, pero se trata de otros "moyanos", sean de la burocracia de la CGT o de punteros del aparato kirchnerista, o aún de la ‘oposición' (patronal). En contraposición, un paro obrero de los camioneros contra Moyano no es una conspiración, sino que pone en claro el manejo de las obras sociales por parte de la burocracia.
La revuelta de los recolectores de basura de la capital obedeció a la muerte, por alevosa negligencia de la obra social de camioneros, de un obrero de Cliba. El paro de los obreros de Cliba se extendió a empresas como Urba Sur y otras, mientras corrían como reguero de pólvora denuncias de situaciones similares. El paro fue acompañado por un piquete que duró casi 24 horas y el paro del turno noche de Cliba. Los delegados de la rama fueron citados al sindicato a las 6 de la mañana, por parte de la dirección del gremio, para levantar el piquete y evitar el paro, lo que fracasó por completo y derivó en la temblorosa conferencia de prensa del propio Moyano y la denuncia de un paro "político" de sus propios compañeros. Los delegados no volvieron a sus lugares de trabajo, y en algunos casos fueron insultados por los obreros, que no aceptaban excusas.
Gustavo Adrián González, el obrero muerto tras 14 horas de espera de una ambulancia, pertenecía al aparato moyanista, lo cual enfureció más a su familia y a sus compañeros, conocedores de la realidad de los negocios del gremio y de la responsabilidad de la familia Moyano. Lo mismo vale para los tres delegados de Cliba que se pusieron al frente de la huelga y el piquete.
Moyano trató de deslindar responsabilidades apelando a que el servicio estaba tercerizado. Pero en el caso de la empresa de ambulancias, la presidenta es Valeria Salerno, hija de Liliana Zulet, Gerenta de Oschoca y esposa de Moyano. O sea que se trata de una "Unión del Mercosur" (la empresa propiedad de Pedraza que explota tercerizados). La furia de los obreros y de la familia seguramente tuvo en cuenta esta situación. Se dice que por influencia del padre de la viuda, habrían llegado a un arreglo de un millón de pesos; la familia denunció que Liliana Zulet le dijo a la familia "vení que hablamos a ver cómo arreglamos".
Se trata de una gota que colmó el vaso. La Obra Social de Moyano está totalmente privatizada, por medio de concesiones a clínicas que atienden cada día peor, arancelizadas y faltantes de especialidades y servicios, según denuncian los camioneros. Los remedios tienen sólo un descuento de un 30%, que para llegar a 40% requiere una cuota extra a una "mutual camionera", o sea un sobre descuento. El famoso sanatorio Antártida está vacío y sin trazas de funcionar, como muchos de los sanatorios zonales que se ven con grandes carteles. Todo esto en un gremio de salarios relativamente altos -qué puede esperarse en los demás gremios, a partir de esta realidad. Las obras sociales son acreedoras de 9 mil millones del gobierno nacional, plata que aportamos todos los meses los trabajadores. Camioneros tiene privilegios en esa distribución; saquemos cuenta del destino del resto.
La rebelión de camioneros se inscribe en la etapa actual del movimiento obrero, o sea de rebeliones contra la burocracia. La de los camioneros guarda similitud con la lucha de los tercerizados ferroviarios contra la Unión Ferroviaria. La tercerización explotada por el sindicalismo empresario camionero se produce a través de la empresa de ambulancias, que abandonó al obrero a su suerte. Así hicieron las autoridades de Madres con las empresas constructoras que contrataban para sus propios planes de vivienda.
Después del paro se abrió en el gremio una enorme deliberación. Hay también una gran expectativa ante las posibles represalias contra delegados y decenas de activistas de las empresas que pararon. Defendamos a los delegados que se pusieron al frente de sus compañeros. Fuera los Pedraza. Fuera los Moyano. Fuera la burocracia sindical. Recuperación de los sindicatos y las obras sociales a manos de los trabajadores, bajo control de sus asambleas.

Néstor Pitrola

jueves, 19 de mayo de 2011

Le bajan el pulgar al reparto de ganancias de Recalde

"El verdadero perdedor será el asalariado, que no tendrá aumento de salario ni, en consecuencia, mejora de su jubilación. Las empresas podrán reducir sus impuestos. Para éstas será un regalo más", afirma el líder del sindicato CFDT, François Cherèque. Para el Partido Comunista, la gratificación "es una impostura social". Los dirigentes sindicales franceses se refieren al proyecto de reparto de ganancias de Sarkozy. Se ensartó Moyano cuando alardeó, el 29 de abril, de que el derechista presidente francés coincidía con el proyecto Recalde. Efectivamente, "en contrapartida, cada compañía se beneficiará de una exoneración de impuestos sociales hasta cierto límite" (La Nación, 30/4). La ministra de Economía francesa, Christine Legarde, aclaró que el importe a repartir será "determinado mediante la negociación entre el empleador y las organizaciones representativas de los asalariados". Entonces no se trata de un porcentaje de ganancias.
En esta misma línea, la Presidenta le bajó el pulgar a Recalde y a Moyano. Para la Unión Industrial, la propuesta puede ser un instrumento para discutir cláusulas de productividad. La presidenta y De Mendiguren, jefe de la UIA, resaltaron el convenio Firestone.
Justamente en esa empresa del neumático se acaba de otorgar una gratificación de 3.900 pesos, la cuarta en ¡diez años! desde que se firmó el convenio y, como se aprecia, es de dos mangos.
El convenio nació en 2001, con despidos masivos, rebaja del salario y leoninas cláusulas de flexibilidad laboral. En todo el neumático rigen los negreros turnos americanos que no reconocen descanso de fin de semana, altos ritmos de producción y jornadas normales y horas extras en tareas de claro carácter insalubre. Nació como una ‘compensación' para que los trabajadores paguen de lleno la crisis capitalista. Ahora, con producción plena (hay capacidad ociosa cero en la industria), el reparto ha sido ínfimo. Es muy claro que los libros contables esconden las ganancias patronales. ¿Qué sentido tiene en la Argentina, con básicos como el de la UOM, de 2.390 pesos, discutir un reparto de ganancias? Sería usado por las patronales como excusa para deprimir aún más las ofertas en paritarias. Luego, no hay cláusulas que comprometan a las patronales en las pérdidas -que se ajustan con suspensiones, despidos y atropellos de todo orden-,  por un salario básico equivalente a la canasta familiar para todos los convenios y por terminar con el trabajo negro y precario. Luego podríamos hablar de reparto de ganancias, pero abriendo los libros en primer lugar.
El proyecto no toma en cuenta que el 36,5% de la clase obrera está en negro, que no abarcaría al enorme sector estatal y que, de conjunto, la participación asalariada en el PBI es de apenas un 27,6% (estudio CTA). Claro, ellos no toman el empleo doméstico, el rural, a los jubilados y al empleo informal, así llegan a un salario promedio de 4.524 pesos, el doble del que rige en la realidad. Por eso mienten sobre el "fifty fifty" (participación asalariada en el PBI).
La Presidenta atacó las luchas y le bajó el pulgar al proyecto inicial de Recalde. Tomada multó a La Bancaria con 5 mil pesos por bancario por un paro en conciliación y Peralta, el gobernador santacruceño de Cristina, abrió un registro de carneros para la huelga docente.
Por 6.000 pesos de salario mínimo, nada de convenios por empresa, pase a planta de todos los compañeros, 82% móvil, reparto de las horas de trabajo de la industria entre todos los desocupados, apertura de libros y abolición del secreto comercial.

Néstor Pitrola

domingo, 13 de junio de 2010

Por el 37% en el Neumático

 

Asamblea general: organicemos una gran marcha el 16 de junio

El jueves 4 se movilizaron frente al Ministerio de Trabajo delegados y activistas de la fábrica Fate (Sindicato del Neumático -Sutna- de San Fernando). Ya la asamblea de fábrica había votado, hace más de un mes, el reclamo de un aumento del 35%. A tono con lo que después consiguieron los trabajadores de Arcor y del gremio de la Alimentación con su lucha. Pero Waseijko, directivo del Sutna Central y de la CTA, había hecho oídos sordos a esta votación.
Ese día, la burocracia del Sutna, dio a conocer su reclamo salarial... 37%. Se ve que Waseijko, como Lezcano de Luz y Fuerza, de la CGT, está aprendiendo a nadar ante el creciente reclamo salarial nacional. También habría presentado un anteproyecto de convenio (que hace un lustro no se discute y que se arrastra su vencimiento hace más de un año) que las bases en general no conocen.
Lógicamente, las patronales que se están forrando en dólares como nunca, rechazaron este pedido. “No podemos” dicen, mientras con los bajos salarios que pagan están programando la puesta de una nueva planta en Brasil (Fate) y nuevas máquinas aquí en las otras plantas (Firestone y Pirelli). La producción automotriz está más alta que nunca y la demanda de neumáticos ha aumentado. Los obreros sienten que “ahora es cuándo”.
El próximo 16 de junio hay nueva audiencia en el Ministerio. Es la oportunidad para un paro y movilización masiva de todo el gremio. Asambleas en cada fábrica y una asamblea general de todo el Sutna para avalar el reclamo del 37% real de aumento al básico en una sola cuota y un programa de actualización mensual del salario en base a un índice de inflación elaborado por las organizaciones obreras. Fin de la flexibilidad laboral: efectivizar los trabajadores de agencia, clausulas de insalubridad, eliminar las tercerizaciones truchas, no a los turnos americanos: defensa de la jornada de descanso dominical, etc. Paritarios electos y con mandato de las asambleas.

R. S

lunes, 3 de mayo de 2010

La amenaza de división de la CTA y cómo enfrentarla

Los dos Hugo ya son un bloque político. Yasky y Moyano vienen remando juntos cada vez con mayor frecuencia. Se movilizaron a Rosario con el pretexto de enfrentar los despidos decididos por la patronal de La Capital –una corporación mediática opositora a los K. Yasky ocupó la tribuna al lado de Caló y de la Juventud Sindical Peronista. Luego ganaron la calle para exigir al Poder Judicial que le dé vía libre a la ley de medios –el eje de la ofensiva política del matrimonio K. Hace pocos días fueron juntos a Córdoba y prometen hacerlo dentro de poco a Neuquén. Con elecciones nacionales en poco más de un año (que podrían anticiparse de acuerdo a las conveniencias políticas del gobierno), es claro que el dúo ha cerrado un acuerdo estratégico. El asunto que los separa, el reconocimiento gremial de la CTA, ha pasado a un segundo plano. Víctor de Gennaro, el rival de Yasky en la CTA, también tiene un bloque estratégico – tanto con el Proyecto Sur de Solanas como con la Federación Agraria, que hizo punta en la movilización sojera de 2008. Es claro que la formación de estos bloques políticos condiciona las elecciones en la CTA, que deben realizarse en septiembre. Esta división entre un bloque patronal K y otro bloque patronal anti-K podría llevar a la ruptura de la CTA apenas concluyan las elecciones en la central. La desintegración de la CTA, por iniciativa de su burocracia y en función de intereses ajenos al movimiento obrero, reforzaría a la burocracia moyanista frente al activismo y también frente a sus rivales ‘barrionuevistas’ de la CGT Azul y Blanca.
En función de estos intereses, uno y otro grupo ya están midiendo fuerzas. Han tenido lugar dos plenarios: el de la agrupación Germán Abdala, de Yasky, reunió unas tres mil personas en Lanús; el de la agrupación también Germán Abdala, de De Gennaro, juntó unas setecientas en Villa Constitución. La jujeña Milagro Sala no participó de ninguno de los plenarios y el ‘neumático’ Watsiejko, de los dos. Como se puede ver, las segundas filas de la burocracia también están ‘midiendo’ a ambos grupos. Watsiejko enfrenta cotidianamente, no a las patronales, sino a los activistas combativos de su sindicato. Milagro Sala reparte su tiempo entre la Constituyente Social de De Gennaro y el acaparamiento de fondos que le asigna el gobierno nacional. La jujeña Sala maneja un frondoso padrón de afiliados a la CTA, gracias al método que reconoce la afiliación individual, que pesaría bastante en el desenlace de las elecciones. Quien juega sin ambigüedades es la fracción de Roberto Pianelli, del sindicato del Subte: apoya sin vacilaciones al K Yasky, con lo que alcanza la meta final que se propuso hace un par de años de “cavar trincheras con la burocracia” (textual). Tampoco duda el burócrata de Foetra, Claudio Marín, un pionero de la alianza con Moyano en su sindicato (con los pulpos telefónicos) –también con Yasky. De Gennaro, mientras asegura que ya ha reunido los 16 mil candidatos para las elecciones de septiembre, caracteriza su rivalidad con Yasky, en un documento, como una “interna entre la CGT y la CTA”, o sea que anticipa la ruptura de la CTA: ni él ni Yasky aceptarían encubrir, si son derrotados, proyectos antagónicos. La división de la CTA consumaría un proceso de agotamiento como fuerza sindical, que se ha manifestado en el ninguneo a las grandes luchas sindicales de este período (Kraft, Subte, Tabacal, Massuh, Stefani, entre las más recientes), cuando no en la entrega directa, como ocurre con Ctera.
La ofensiva de Yasky con vistas a las elecciones de la CTA, es furiosa: ha salido a una campaña de pintadas que, por el formato, parece hecha por los “especialistas” del PJ, que dice solo “Yasky conducción”. De Gennaro está a la defensiva, intuyendo la derrota. Por eso le propuso unificar las elecciones de Ctera y la CTA en una lista única que “alternara”, entre los dos, la secretaría general. Yasky lo rechazó. El paso seguido de la corriente de De Genaro fue bajarse él mismo de la candidatura, que se la pasó a Micheli. De Gennaro tiene una larga trayectoria de recules en momentos decisivos. Este panorama nos dice que estamos no solamente ante una perspectiva de ruptura de la CTA, sino ante la certeza de su copamiento por Yasky y los K; de la transformación de la CTA en apéndice del kirchnerismo; y por último, e igualmente importante, de la liquidación de la corriente de De Gennaro.
Los activistas combativos de la CTA, que se encuentran organizados en distintas corrientes generales o en los lugares de trabajo, se enfrentan a una disyuntiva. Por un lado, si se alinean con alguno de los dos bloques en pugna, no solamente avalarían trayectorias patronales (no hay que olvidar el papel de Yasky y De Gennaro en la promoción y el apoyo al gobierno de la Alianza), sino que también serían arrastrados a la división de la CTA y tendrían que asumir la responsabilidad por esta división. Si esto fuera poco, aquellos que actúan bajo el ala de De Gennaro y que alimentan expectativas ‘nacionales y populares’ en Proyecto Sur, se enfrentan ante el problema de la capitulación de este sector ante Yasky y ante la perspectiva de su liquidación como corriente política –lo que Yasky tratará de consumar en las elecciones, primero de Ctera, en junio, luego de la CTA.
En estas condiciones, una política superadora pasa por desarrollar una convocatoria contra la división de la CTA y contra la transformación completa de la CTA en un apéndice del pejoto-kirchnerismo (con Sabbatella incluido). Se trata de una convocatoria a toda la diversidad de tendencias combativas, que deberá ir acompañada con un plan de intervención común en las luchas y por el reconocimiento de los nuevos delegados y sindicatos que cuentan con apoyo de la base de sus industrias o lugares de trabajo.

Jorge Altamira