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jueves, 18 de octubre de 2012

La gran lucha de la 60

El paro realizado por los trabajadores de la Línea 60 fue detonado por las amenazas de la patota de la UTA. Varios micros cargados de patoteros amenazaron, con armas de fuego a la vista, a un trabajador que estaba reclamando contra su despido, y también a los trabajadores de la 60 que se habían acercado en solidaridad. La línea 228 -donde se produjeron las amenazas- forma parte, junto con la 60, del mismo monopolio del transporte, el grupo Dota. El trabajador despedido había participado de las elecciones de delegados contra la burocracia de la UTA. Cuando esto sucedía en las puertas de la 228, los choferes de la 60 organizaban una medida de fuerza en defensa de sus compañeros amenazados violentame

 El jueves pasado, a las siete y media de la mañana, los trabajadores se movilizaron hacia la Panamericana y también en el centro de la Capital. Luego de una hora de corte parcial de la autopista arribó la gendarmería y cortó los carriles que estaban liberados por unos minutos, señalándoles a los trabajadores que “ellos también tenían sus reclamos”. Los trabajadores comenzaron a bajar de la Panamericana a la hora que tenían previamente establecida. La Gendarmería, ya al mando del propio Sergio Berni llegado de emergencia en helicóptero, rodeó a los compañeros con la intención de asegurar el desalojo de la autopista.

En la reunión que mantuvieron los delegados con la viceministra de Trabajo, Noemí Rial y con Dota, la patronal mandó a los delegados “a trabajar”. La representante del gobierno, por su parte, señaló que “ya habían hecho todo lo que estaba en sus manos”. La reunión llegó a su fin cuando la patronal se retiró, para evitar responder por el conjunto de los reclamos.
Luego de los cinco días de paro que los trabajadores de la Línea 60 realizaron en abril, donde fueron sitiados varias horas por la gendarmería, ninguno de los reclamos planteados en aquel momento fueron resueltos favorablemente. Dota les adeuda a los trabajadores miles de pesos de salarios mal liquidados, incluso los propios cinco días de paro que se había comprometido a pagar. También siguen despedidos cuatro trabajadores, principal reclamo de la lucha del mes de abril.
Los delegados y trabajadores de la 60 vienen sufriendo el ataque patronal hace tiempo, incluyendo amenazas a delegados, aprietes de las patotas de la UTA y la acción de la Gendarmería frente a las acciones de lucha que se llevan adelante. Este accionar cuenta con el aval del gobierno, que ha actuado sin excepción a favor de este monopolio del transporte.
Los hechos tienen como telón de fondo la crisis del transporte, de los subsidios y la parálisis del gobierno que a base de prueba y error intenta meter el tarifazo. Dota, por su parte, pretende quebrar a los trabajadores para terminar con la organización que impide la racionalización total de la línea.
Al interior del cuerpo de delegados y los activistas se discute la necesidad de establecer un plan de lucha que logre torcerle el brazo a este monopolio que actúa en complicidad con el gobierno. La lucha de la 60, como las reiteradas luchas de Ecotrans adelantan las batallas que vendrán como consecuencia de la crisis de la política kirchnerista en el transporte.


Juan Pablo R.

lunes, 3 de octubre de 2011

Linea 60

Cinco días de paro en defensa de la organización gremial

Que la patronal y el ministerio cumplan el acuerdo

La huelga general de la línea 60 le ha puesto un freno objetivo a una brutal provocación patronal. Luego de los cinco días de paro con movilización y piquetes, a pesar de las agresiones y del accionar descarado de la patota de la empresa, se ha arrancado el compromiso del pago a cuenta de las sumas adeudadas, el reconocimiento al cuerpo de delegados votado por los trabajadores, el pago de los salarios adeudados a los delegados, el reestablecimiento de los cronogramas de trabajos mensuales y que los nuevos trabajadores que son de la zona sur tomen servicio en la cabecera de constitución y no en Maschwitz.
La contundencia de la medida logró abrir grietas dentro de la propia burocracia sindical. Hasta la propia cúpula de la CGT "metió la cuchara" ante el paro por tiempo indeterminado, para intentar ganarse un espacio entre los trabajadores.
Pero no sería la primera vez que se conquista un acuerdo sobre estos puntos y la empresa los incumple. Dota ha privilegiado, desde que asumió la dirección de Monsa, mantener un conflicto con los trabajadores, para lograr el objetivo de quebrar su organización.
Están pendientes aún cuáles van a ser las decisiones finales de la empresa sobre el ingreso de la patota y su ubicación en las cabeceras. Por lo pronto, esos elementos siguen hostilizando al cuerpo de delegados, lo que puede generar en breve una nueva medida de fuerza.
Los más de mil choferes de la línea 60 han realizado una fuerte demostración de fuerzas y están dispuestos a repetirla en defensa de su organización gremial. El monopolio del transporte, Dota, actúa con la abierta complicidad de la burocracia de la UTA: Fernández, su secretario general, es un virtual comisionista de los monopolios de Dota y Plaza. La huelga detuvo el intento de quebrar la organización obrera e imponer un régimen de explotación extrema al conjunto de los trabajadores. La organización independiente ha sido la garantía de la resistencia a los embates patronales.
Hay que rodear de solidaridad a los choferes de la 60 para enfrentar nuevas provocaciones y la posibilidad de nuevos incumplimientos de la empresa -que cuentan siempre con la abierta complicidad del Ministerio de Trabajo y la Secretaría de Transporte, que han sido cómplices de los atropellos al conjunto de los trabajadores de la línea.
Fuera la patota de la 60.

J. P. R.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Defendamos la huelga de la 60 y su cuerpo de delegados

Los trabajadores de la 60 están en paro por tiempo indeterminado, y no han acatado la mentirosa conciliación obligatoria dictada por el ministro Tomada después de dos días de conflicto. Las liquidaciones incorrectas de haberes a una parte del personal, que se arrastran desde hace meses, son una abierta provocación patronal con un propósito claro: el desconocimiento del cuerpo de delegados y la intención de modificar las normas laborales por otras más flexibilizadoras.
El fondo político del conflicto es el copamiento de los socios del gobierno nacional de las empresas del transporte automotor. A fines del año pasado quebró la empresa Monsa, la última gran empresa “a la antigua” de patrones y accionistas -los llamados “componentes”. Estas grandes empresas están siendo absorbidas desde hace años por dos grandes monopolios: el grupo Plaza y Dota -que ahora se quedó con el 80% de la 60, sumando 31 empresas absorbidas en los últimos diez años. Dota, a su vez, se ha asociado con la empresa brasileña Mega’Car, después que se quedaron con la fábrica “El Detalle”, tradicional constructora de carrocerías de colectivos.
Dota ha tomado más de 250 personas al mejor estilo de Pedraza en los talleres de Remedios Escalada, con el propósito de armar una fuerza de choque que desplace al cuerpo de delegados. Recientemente intentaron hacer fraude en una elección cuyo resultado final fue un triunfo abrumador de los delegados de lucha, contra una lista impulsada por la burocracia y la patronal. Después de esa derrota se produce el atentado contra el auto de un compañero de la interna frente a su casa, que tiene un sello mafioso. Luego, la agresión de la patota a varios choferes en la terminal de Escobar.
La UTA y la Secretaría de Transporte han dado carta libre al copamiento de Dota y Plaza, que también tienen líneas ferroviarias. A las empresas que van a ser absorbidas, para que aceleren su crisis alcanza con achicarles el nivel de subsidios. Entonces son compradas a precio de remate por estos pulpos -que sí reciben millonarios subsidios del Estado, de la mano de Schiavi.
La burocracia de la UTA acepta los ‘métodos laborales’ que quieren aplicar Plaza y Dota en todas las líneas. Plantean abiertamente el trabajo a destajo, el no respeto del descanso por vuelta y que no tengan actuación delegados que no sean afines a la burocracia de la UTA. Los choferes de la 60, tras 24 horas de huelga general, realizaron una importante asamblea en la terminal de Constitución, donde ratificaron el paro y formaron un comité de solidaridad con comisiones internas, delegados y organizaciones sociales y políticas, para rodear de solidaridad e impulsar el conflicto. Estuvieron trabajadores del subte, telefónicos de la Lista Naranja, la AGD-UBA, ferroviarios de varios ramales, trabajadores del Indec y el Garrahan; tuvieron una destacada presencia nueve delegados de Ecotrans, de gran acogida entre los choferes de la 60, con intervención de Carlos Pacheco en la asamblea. Un compañero de la 60 planteó en la asamblea sacar los colectivos a la calle, una medida que en su momento instaló nacionalmente el conflicto de Ecotrans en el ámbito nacional y fue una de las llaves del triunfo de los trabajadores. Los compañeros de Ecotrans, en una posterior reunión del comité de solidaridad que se formó, señalaron que era importante que una asamblea interna de los choferes de la 60 evaluara esa medida, y otras como la difusión en volantes del conflicto y el reforzamiento del fondo de huelga.
Defendemos la lucha de la 60, el reconocimiento pleno de los delegados, el pago de los salarios adeudados, el fin de los contratados, el rechazo del trabajo a destajo (por vueltas) en toda la UTA y el raje de la patota de la empresa. Defendemos la organización independiente de los choferes de la patronal y de la burocracia, comisionista de la patronal.

Juan Ferro

jueves, 16 de junio de 2011

Los choferes de la Línea 60 siguen en lucha

Esta semana, la zona norte se vio de nuevo conmovida por el paro total de una de las líneas de transporte más importantes. Los trabajadores de la 60 salieron otra vez a las calles, cortaron la Panamericana y tomaron las cabeceras de la línea (en Escobar y Constitución) en repudio al incumplimiento de la empresa respecto del acta-acuerdo que habían firmado con el Ministerio de Trabajo.
Los choferes comentaban que no sólo les adeudan vacaciones, en cifras que para los miles de pesos que esta patronal recibe en subsidios por parte del Estado significan migajas; sino que las condiciones de trabajo son cada vez peores: los horarios a cumplir ya no están organizados por mes, sino por día y los cambian arbitrariamente de recorrido. "No hay descanso ni vida familiar así" -decían. Todo vale para aumentar la explotación laboral y, de paso, evitar que los choferes se organicen. Hecho que a cualquier empresa desvela.
Una delegación de Suteba Escobar, como otros trabajadores de la zona, se acercaron a solidarizarse con los compañeros en lucha.
Los trabajadores de la 60 vienen trazando un camino y sacando conclusiones en cada asamblea, por eso no confían en las promesas empresariales, por eso luchan por sus reivindicaciones, discuten y resuelven como lo hicieron estos días "que esta es una pelea más"... y que saldrán las veces que haga falta para frenar los intentos de los empresarios por pisotear sus derechos laborales.
Como los petroleros y docentes del sur, la 60 sigue en pie de lucha.

Claudia Consiglio