Mostrando entradas con la etiqueta modelo de gobierno K. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta modelo de gobierno K. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de julio de 2012

Aguinaldo: otro paso de ruptura de los trabajadores con el gobierno

Hace sólo siete días, los medios oficialistas presentaban a la movilización de la CGT en Plaza de Mayo como un “fragote de la oposición y las corporaciones mediáticas”. Habrá que ver lo que dicen ahora de los paros y movilizaciones convocados por Yasky y Baradel contra el pago del medio aguinaldo en cuatro cuotas -o sea en ocho parcelas. Para los trabajadores, no es sólo el gobernador quien carga con la responsabilidad de esta crisis, aunque CFK juegue a la distraída.
En cualquier caso, la quiebra bonaerense es apenas la expresión visible de un derrumbe en la organización económica y social del Estado. Dieciocho provincias presentan problemas de pagos con sus trabajadores y proveedores. En previsión de lo que se viene, Binner ha propuesto a Cristina un “gobierno de concertación nacional”. Es que en dos meses, “la provincia debería desdoblar también el pago de salarios” (AF, 4.7). El dislocamiento de los estados tiene otra expresión en la huelga policial de Santa Cruz, el aparato de represión que viene asegurando el “ajuste” contra docentes, estatales y petroleros. En Chubut, los obreros tercerizados de la construcción pelean a brazo partido contra el pulpo Pan American y todos los poderes del Estado. Así funciona la ‘recuperación de la soberanía energética’.
Derrumbe económico
Los golpes a salarios y aguinaldos así como la paralización de la obra pública, son un mazazo a la actividad económica. Una mayoría de especialistas asegura que hay una recesión industrial. La tentativa de pesificar el movimiento inmobiliario ha fracasado y los permisos de nuevos obras han caído un 50% respecto de junio del año pasado. Los voceros de la construcción privada consideran que “el megaplan del gobierno para construir viviendas será imposible de cumplir” (AF, 19.6). El boom de los precios de la soja, por la sequía norteamericana, acentúa los desequilibrios, porque financia los subsidios a las privatizadas que crecen aún más que la inflación. La posibilidad de que el precio de la soja se derrumbe, porque “China ya se encuentra en caída libre” (AF, 3.7), acentúa la presión para que se apure la devaluación del peso y los tarifazos.
Los relevos
En este cuadro de disolución del gobierno kirchnerista, la reforma constitucional reeleccionista sólo levanta rechazos. Es el caso del presidente de la Corte. El “ultra K” Alperovich, campeón del bioetanol y la desnutrición infantil, acaba de reunirse con los intendentes de su provincia, Tucumán, para apoyar las pretensiones de Scioli en 2015. En la Legislatura bonaerense, el FpV perdió la mayoría a fuerza de divisiones; ¿es un anticipo de lo que podría ocurrir en el Congreso Nacional? La asociación empresarial IDEA, que acunó a Menem cuando éste era aún un ‘indeseable’, asegura que “gran parte del establishment ve últimamente (en Scioli) una alternativa política válida para los próximos años”. (La Nación, 23.6). Pero es una alternativa que deberá pasar antes por el “ajuste”, salvo que se haga echar para volver en 2015.
Alternativa política
Algunos comparan a la actual crisis con la que enfrentó al kirchnerismo con el capital agrario, en 2008. Es al revés: en lugar de sojeros, hay obreros; los capitalistas operan desde la retaguardia, favorecidos por los ataques del ‘progresismo’ contra la ‘aristocracia obrera’. El XXI Congreso del PO va a debatir las condiciones y las tareas para ese desarrollo político.

lunes, 3 de octubre de 2011

CARTA ABIERTA AL ELECTORADO DE CRISTINA KIRCHNER

Por Jorge Altamira

El sector de la ciudadanía que votó por la reelección de la Presidente en las recientes “primarias abiertas” es seguramente muy diverso, heterogéneo y hasta contradictorio; votaron por ella los trabajadores que fueron reprimidos (con cuatro muertos) por ocupar terrenos del Ingenio Ledesma, para construir sus viviendas, y también votó por ella el dueño del Ingenio, del grupo Blaquier, que además recibe millones de pesos de subsidios para la producción de biocombustibles.
Esta carta no va dirigida a todos sino al sector obrero, popular y progresista de esos votantes: ¿Qué opinan ustedes de la detención brutal del delegado sindical combativo del ferrocarril Sarmiento, el ‘Pollo’ Sobrero y sus compañeros, arrancado de la cama y esposado, como si fuera el asesino de la niña Candela, apoyada de inmediato por Aníbal Fernández, o sea ordenada por el gobierno nacional que ustedes han votado?
El secuestro ‘legal’ de Sobrero y sus compañeros ocurre un par de semanas después de los accidentes criminales en esa misma línea, en el barrio de Flores, que se llevaron la vida de once personas.
No hay nadie detenido por ese hecho, a pesar de que abundan los testimonios de fallas graves en la barrera del paso a nivel, o sea de la responsabilidad de los empresarios, que manejan millones de pesos en subsidios sin control. No hay empresarios imputados, procesados ni detenidos, pero sí una cacería de delegados luchadores que viven en sus casas y de sus salarios, y no en Puerto Madero y casas de lujo, con la plata que roban a las Obras Sociales.
¿No es claro que el apoyo del gobierno al arresto brutal de los delegados honestos y luchadores, que se ajustan a la democracia sindical con las bases, es un intento de desviar la atención de aquellos accidentes criminales que comprometen a ‘capitalistas amigos’?
¿No es claro que procura desviar la atención del desastre ferroviario y cargárselo a los trabajadores?
¿No es claro, asimismo, que prepara el aumento de tarifas que anunció hace tres semanas el secretario de Transporte, Schiavi, porque los subsidios están sangrando las finanzas del Estado en beneficio de esos ‘amigos’?
¿No es el momento de reflexionar y preguntarse si este gobierno defiende a las patronales y no a los trabajadores; a la corrupta burocracia sindical y no a los luchadores?
Pero Octubre es también el mes aniversario del asesinato de mi compañero Mariano Ferreyra, por luchar por el pase a planta permanente de los trabajadores ferroviarios tercerizados, por parte de  la misma burocracia sindical de Pedraza que hoy apoya, como el gobierno, el encarcelamiento arbitrario del ‘Pollo’ y de sus compañeros.
¿No es claro que este ataque contra los delegados combativos del Sarmiento es una tentativa de contrarrestar las movilizaciones que tendrán lugar por este aniversario y para contrarrestar el reclamo de que Pedraza y sus compinches sean condenados, y se someta a juicio por el mismo cargo a la policía federal y a los empresarios del ferrocarril Roca que colaboraron en diferentes medidas con ese asesinato?
Esta carta a los sectores obreros, populares y progresistas que han votado por el oficialismo es para pedirles que reflexionen sobre estos hechos y para que nos acompañen – en primer lugar y antes que nada – para repudiar la detención de los compañeros y reclamar por su libertad, y para que el 20 de Octubre, cuando se cumple el primer aniversario del asesinato de Mariano, nos acompañen en la movilización que convocamos a Plaza de Mayo, por el juicio y castigo a TODOS, TODOS, los culpables.
No podría sin embargo terminar esta carta, que tiene por objeto invitar a una reflexión sobre este alevoso ataque a la clase obrera, sin exponerles la conclusión que se desprende de todo esto: el gobierno actual es un gobierno capitalista, no un gobierno de la masa del pueblo, menos un gobierno de trabajadores. Frente a un gobierno capitalista es necesaria una oposición política de izquierda, una oposición entrelazada con el activismo obrero, estudiantil y popular. Por eso hemos construido un Frente de Izquierda.
Sin diputados obreros y de izquierda en el Congreso y un Frente de Izquierda en todo el país, la enorme crisis capitalista que se desarrolla en el mundo entero, se llevará puesta las conquistas sociales más elementales de los trabajadores y la propia independencia nacional.

JORGE ALTAMIRA, CANDIDATO A PRESIDENTE DE LA NACIÓN POR EL FRENTE DE IZQUIERDA
Buenos Aires, 1 de Octubre de 2011
@altamirajorge

Los K sin blindaje ni salida ante la crisis mundial

No es necesario ser un opositor recalcitrante para denunciar el impacto de la crisis mundial sobre Argentina. Alcanza, para ello, la lectura del diario oficialista BAE del lunes pasado.
Una nota: “Las automotrices preocupadas por la devaluación del real y menor actividad”. Otra: “Las empresas congelan sus planes de financiamiento por el agravamiento de la crisis”. Una más: “En lo que va del año, empresas argentinas pierden 28.538 millones de dólares en valor de mercado”. La Nación, claro, no se queda atrás: “Por la crisis, queda cerrado otro afluente de divisas”. Tampoco Clarín, lógico: “La soja bajó 11,6%, en el último mes”. Lo que los diarios no informan aún es que, como consecuencia de todo esto, las automotrices han eliminado las horas extras -lo cual, además de ser un fuerte golpe a los salarios de bolsillo, anuncia una línea de suspensiones y despidos.
Queso gruyère
Como se puede ver, ni Argentina está ‘blindada’ ni el ‘modelo’ es inexpugnable. La manifestación más evidente de esto es el resurgimiento de la salida de capitales, la que ya alcanza un promedio de dos mil millones de dólares por mes. Esta sangría implica un retiro de circulante del mercado interno, con un efecto depresivo, y un golpe a la capacidad de financiamiento de la economía. No es cierto que se trate de una reacción típica de períodos preelectorales, porque la victoria del oficialismo se da por descontada; en todo caso sería una reacción anticipada de la etapa poselectoral -cuando quede claro que el gobierno ha agotado sus recursos para hacer frente a la crisis. Las multinacionales repatrian fondos de sus filiales para responder frente a la imposibilidad de refinanciar sus propias deudas internacionales.
La tesis oficial -que la crisis internacional no equivale a una bancarrota capitalista, sino a un desajuste o desequilibrio transitorio- se ha hecho humo en los últimos días, cuando se ha comenzado a planificar la salida de Grecia de la Unión Europea, o la división de ésta en dos bloques: la UE del norte y la UE latina. También se ha evaporado la fantasía de que la crisis se circunscribe a los países desarrollados, o de que Argentina está afuera del tumulto como resultado de ocho años de ‘desendeudamiento’. Según el relato oficial, China, India, Brasil (y, por lo tanto, Argentina) se inscriben en una tendencia de crecimiento de largo plazo y el comercio internacional entre la periferia y el centro ha sido desplazado progresivamente por el intercambio sur-sur.
El drenaje de las reservas es claramente una salida de capitales y no una fuga de dinero de los ahorristas. Así lo demuestra la intervención del Banco Central en el mercado de futuros, donde opera el capital financiero, o incluso las operaciones que se realizan a través de la Bolsa. La disponibilidad de reservas internacionales ha caído por debajo de los 50 mil millones de dólares, pero el monto esconde las mencionadas operaciones de futuro y el uso de los dólares de la Anses.
La salida de capitales, la disminución drástica del superávit comercial con el extranjero y el déficit fiscal han cortado el flujo financiero, pero, por sobre todo, han generado el déficit financiero del Tesoro y del Banco Central. El Tesoro se ha endeudado, en pesos, con el Central, por 30 mil millones de dólares a cambio de letras; en tanto que el Central tiene deuda, en pesos, con los bancos, por un monto similar. A esto hay que sumar la deuda contraída en el mercado de futuros, por más de 5 mil millones de dólares y más de 2.500 millones de dólares de préstamos de corto plazo (‘swaps’) con los bancos centrales de otros países. Asimismo, el Tesoro tiene un vencimiento a la vista (cupón PBI), en pesos, por 2.200 millones de dólares, que se añadirán a la cola de la fuga de capitales.
Descontadas todas estas deudas, las reservas del Central de 49 mil millones de dólares se reducen a bastante menos de 15 mil millones. Si se quisiera cancelar la deuda con los bancos, que está en pesos, o pagar la diferencia de cambio por los contratos a futuro, la emisión monetaria resultante se iría toda a los dólares -o sea que no hay una muralla china entre la deuda en pesos y las reservas en divisas. El camino que queda es la devaluación de la moneda, porque revalorizaría las reservas internacionales en términos de pesos y desvalorizaría las deudas del Central medidas en dólares. La brecha entre la cotización del dólar al contado (4,20 pesos) y el que se fuga por medio de la compra de acciones en la Bolsa (4,60 pesos) estimula la formación de un mercado negro para los dólares que ingresan por la exportación. La salida de la devaluación acentuaría la suba de precios y reventaría el sistema de subsidios a las privatizadas y el transporte.
Con la guitarra a otra parte
¿Qué hace el gobierno ante este derrumbe? En primer lugar, recurre a los fondos disponibles de la Anses, con la expectativa de que la recaudación previsional no caiga. El vaciamiento de la Anses se manifiesta también en la caída de los precios de las acciones de empresas y de los títulos públicos que tiene en su poder (25% de sus activos) -le ha ocasionado una pérdida de valor, en el año, de entre siete y diez mil millones de dólares. El otro recurso es vender dólares; la decisión de entregarlo a futuro al mismo precio que al contado revela un estado de desesperación, porque admite pagar las consecuencias de una devaluación o dejar que los especuladores inviertan en pesos con un seguro de cambio gratuito. En el caso de las provincias, el gobierno nacional las ha autorizado a endeudarse en el exterior al 9-11% anual ¡en dólares! Esta política suicida delata que la única carta del gobierno es la expectativa de que la crisis mundial (la misma crisis de la que estaría blindado) amaine.
Mientras el gobierno cede a la presión de los especuladores, la llamada oposición reclama que defienda las reservas por medio de una recesión económica: bajar gastos públicos, aumentar las tasas de interés, cerrar acuerdos con el exterior para poder luego tomar deuda internacional, reducir las retenciones a las exportaciones para aumentar el superávit comercial. Nadie objeta el saqueo del Banco Central y la Anses.
Salida anticapitalista
¿Cuál es el planteo de izquierda en este cuadro? Naturalmente, el cese del pago de la deuda externa y la prohibición de repatriación de utilidades y dividendos. Para que esto sea efectivo, es necesaria la apertura de los libros de los grandes grupos económicos y de los bancos, bajo un control obrero. Sobre esta base se plantea la nacionalización del sistema bancario y del comercio exterior. Es la respuesta anticapitalista inmediata, o sea transicional, a la bancarrota capitalista.
Es urgente que el Frente de Izquierda desarrolle una agitación política en estos términos, para ofrecer una respuesta a la inquietud de los trabajadores y una vía de salida a la incapacidad del ‘gobierno nacional y popular’ para hacer frente a la bancarrota del capital.

Jorge Altamira

"Bonapartismo con faldas"

Lo que sigue es la respuesta que Jorge Altamira envió a la periodista de Clarín, Susana Viau, con motivo de las referencias que hace en su columna del domingo pasado, “La inflación, la libertad de prensa y Napoleón”. Viau alude a la posición sobre el bonapartismo que Altamira expuso en el programa de TN, “Código Político”, del jueves precedente.




La periodista Susana Viau dedica una parte de su columna del domingo a las declaraciones de la Presidenta acerca del bonapartismo y a la respuesta de Altamira a ellas. Su análisis es equivocado en ambos aspectos. En principio, atribuye al peronismo un carácter bonapartista, cuando esa caracterización se aplica a los regímenes y métodos de gobierno -no a los movimientos o partidos políticos. Para que se conforme un gobierno bonapartista (que concentra el arbitraje político entre las clases en una sola persona) no es suficiente la ideología: es necesario que se reúnan ciertas condiciones políticas.
Contra lo que dice Viau, Cristina Kirchner no “cayó en ninguna trampa al confundir a Napoleón I con Napoleón III”, porque es precisamente del primer Napoleón, no del segundo, que deriva la caracterizacióndel “bonapartismo” como régimen político moderno. Napoleón I, oficial y general de los gobiernos de la Revolución Francesa, neutraliza la pelea entre las clases en pugna que desata la revolución y establece una década de estabilidad política interna y guerras revolucionarias en el exterior. La Presidenta pretende inscribirse en esa tradición que arranca con Napoleón I, pero ¿están reunidas las condiciones para ello?
Altamira dio respuesta a esta cuestión en numerosos artículos y tesis en la prensa, así como en congresos de su partido mucho antes de que CFK hiciera alusión al asunto hace dos semanas. De modo que no es cierto lo que dice Viau: 1) que “Altamira no reparó en la metida de pata de la Presidenta” (no existe la metida de pata); 2) ni que “Altamira cayó en un exceso autorreferencial” al considerarse un blanco de la observación de la Presidenta acerca de “cierta izquierda” que caracteriza al gobierno de CFK como “un bonapartismo tardío”. Unos días antes de esta referencia al “bonapartismo” y a “cierta izquierda”, la Presidenta había atacado a los trabajadores del subte nucleados en el Frente de Izquierda (la comisión directiva del sindicato es kirchnerista, en la variante Yasky). Altamira, como se ve, se puso en el lugar correcto.
El bonapartismo en Argentina no nace con el primer gobierno de Perón: una caracterización semejante vale para Juan Manuel de Rosas, quien puso fin a las interminables crisis políticas que desató la Revolución de Mayo y también, hasta un cierto punto, para Hipólito Irigoyen. No es Milcíades Peña, en sus opúsculos sobre historia argentina, el primero en caracterizar a Perón como bonapartismo, según cree la periodista, sino Silvio Frondizi, en su libro (anterior) La Realidad Argentina -aunque es verdad que Frondizi alude “a un colaborador” de ese libro, que con certeza fue Peña. La caracterización que hace Peña del rol político de Evita, “bonapartismo con faldas” es una ¿elegante? salida literaria, nada más; las fuerzas armadas vetaron su postulación a vicepresidenta en 1951. Milcíades Peña perteneció a una corriente que sostenía que la clase obrera, bajo Perón, estaba representada por los partidos comunista y socialista, y que el 17 de octubre había sido protagonizado por el “lumpen proletariado y la policía”.
El fenómeno del bonapartismo en América Latina fue uno de los aportes teóricos fenomenales de León Trotsky, quien lo desarrolló a la luz de la experiencia del mexicano Lázaro Cárdenas (1936-40). Trotsky añadió que el bonapartismo en América Latina tenía la peculiaridad de representar, a su modo, a las tendencias nacionales que entraban en choque con el imperialismo. Este aspecto es negado o subestimado por Peña en relación con el gobierno de 1945-55.
Después del primer gobierno de Perón, el peronismo no volvió a poner ningún gobierno bonapartista. No lo fue, por supuesto, el de Cámpora-Lastiri, en tanto que el intento de Perón al reemplazarlo no prosperó -como bien se ve en su último discurso, el 12 de junio de 1974, en Plaza de Mayo. El de su sucesora fue un gobierno directamente fascistizante de la mano de la triple A. Tampoco lo fue el de Menem, pues no debe confundirse el gobierno personal que emana del presidencialismo argentino con el bonapartismo, que representa una forma especial que no se reduce al presidencialismo. Néstor Kirchner, por su lado, intentó varias formas de método de gobierno, desde un bipartidismo centroizquierda-centroderecha (que minimizaba al PJ, poblado de ‘centroderechistas’), un intento luego de ponerlo en el centro, hasta el aislamiento final depués de la 125 y la derrota electoral de 2009. Cuando le adjudicamos al gobierno actual el carácter de “bonapartismo tardío”, tomamos en cuenta la derrota reiterada que propinó al intento de la oposición de gobernar por medio del Congreso, a la cual le impuso, en distintos episodios de crisis, la estatización de las AFJP, el pago de la deuda con reservas del Banco Central y el manejo del Presupuesto por decreto. El 50% de votos que obtuvo la Presidenta en las primarias es la manifestación electoral de esta reversión política.
Este bonapartismo es “tardío” porque nace al final del ciclo del kirchnerismo y del ciclo económico internacional que llevó el precio de la soja y los beneficios sojeros por las nubes. Los K perdieron en 2009 en el momento más fuerte del impacto de la crisis mundial en Argentina. Es también “tardío” porque la capacidad de arbitraje político en las condiciones de la bancarrota capitalista mundial es muy estrecha. Como todo bonapartismo, el episodio que vivimos ahora es una expresión de la completa crisis del régimen político y de los partidos tradicionales. La expresión risueña de la inviabilidad del experimento oficial es la pretensión de la Presidenta de reemplazar al justicialismo por La Cámpora o el cristinismo. El crecimiento del Frente de Izquierda es la contrapartida de la derrota de la derecha y de su improvisado intento parlamentarista, y del canto del cisne del intento bonapartista del gobierno actual.
25 de septiembre

Jorge Altamira, candidato a Presidente por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores