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lunes, 17 de octubre de 2011

Estamos en la pelea para llegar al Congreso

EncMientras exhiben las encuestas, los comentaristas políticos se refieren en estos días a "una elección sin sorpresas", e incluso a una "campaña aburrida". Se trata de un enfoque parcial, porque el resultado (cantado) de la elección presidencial ha dado paso a una fuerte puja por la de los diputados al Congreso de la Nación. Si consideramos que la reelección de CFK será simplemente una transición hacia una crisis mayúscula de conjunto, es claro que el realineamiento de fuerzas que hará frente a la nueva etapa partirá del lugar de cada partido en los resultados parlamentarios. No es casual que, en los últimos días, se haya reforzado la campaña oficial por un voto a lista completa por parte del oficialismo. Los sondeos dan a Cristina Kirchner ganadora por más del 50%, o sea con varios puntos por encima del 14 de agosto. Desde entonces, se ha desatado una fuga de capitales de 3.000 millones de dólares y la llegada de las primeras suspensiones fabriles. La acentuación de la crisis ha reforzado el voto al oficialismo, por la ausencia de alternativas en el terreno. Los spots presidenciales se atribuyen un papel de recuperación económica, basada en la explotación de una fuerza de trabajo barata, que hoy está en el ocaso. El gobierno K mira pasar la fuga de capitales y pone los últimos cartuchos en los dólares del Banco Central y de la Anses. Los K se dividen entre quienes propugnan un nuevo asalto a los fondos de los trabajadores (obras sociales) -o un bono forzado con los encajes de los bancos- y los que buscan postergarlo apelando a operaciones de deuda. En ambos casos, irá acompañado de un fuerte ajuste contra los intereses de los trabajadores.
Opositores
Los encuestadores coinciden en señalar que el frente de Hermes Binner podría desplazar a Alfonsín y a Duhalde del segundo lugar. Con seguridad, los números no se equivocan cuando delatan la debacle de estos últimos. El duhaldismo está en desbande y la UCR ya está preparando el recambio, mientras sus camarillas provinciales o municipales están siendo loteadas entre los K, el macrismo o De Narváez.
El avance de Binner es menor, sobre todo si se tiene en cuenta el esfuerzo colosal de las "corporaciones" mediáticas para instalarlo como el referente opositor. El “progresismo" de Binner fue desmentido por su campaña electoral, defensora de los intereses tóxicos de la soja y opuesta a cualquier reivindicación popular.
El Frente de Izquierda
El Frente de Izquierda no pudo ser soslayado de las encuestas, como ocurre habitualmente. Nos proyectan una intención de voto de entre el 2 ó 3%, aunque algunos encuestadores llegan a situar esa votación en el 4% -principalmente en los grandes distritos. La mayoría de las encuestas nos sitúan en un nivel similar o por arriba de Carrió, lo que el oficialista Tiempo Argentino califica de "sorpresa". Estos guarismos demuestran que conservamos el piso de las primarias y podríamos superarlo en los distritos. Los sondeos advierten acerca de un fuerte corte de boletas, lo que es lógico con la campaña por el voto al Congreso. En la provincia de Buenos Aires, donde alcanzaríamos una banca con una votación del 4-4,5%, las encuestas que citamos nos colocan en la pelea. El panorama es más arduo en la Capital, pero es aquí donde se registraría el más fuerte corte de boleta. En Salta, nuestro compañero Pablo López está superando el 10% de intención de voto en los sondeos, acompañado por un crecimiento de la intención de voto a presidente; tendríamos que remontar cinco puntos más. Estos sondeos no registran el impacto de los avisos ni la intensificación de la campaña, ni tampoco el impacto de la persecución contra Sobrero y sus compañeros de trabajo o la acción de las patotas contra los delegados de la Línea 60. En esta última semana, es necesario que transmitamos nuestro mensaje político -principalmente en las calles, en las puertas de las fábricas y facultades. La semana que viene tenemos la cita por el juicio y castigo a TODOS los culpables del asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra.
El Frente de Izquierda llega al final de la campaña dando pelea por su "nuevo desafío": diputados de izquierda en el Congreso y una construcción política socialista y revolucionaria de la clase obrera en todo el país.

Marcelo Ramal

Por diputados de izquierda


Los 530.000 votos que obtuvo el Frente de Izquierda en las 'primarias' nos permitieron superar holgadamente lo único que quedó en pie de la "reforma política": el piso (proscriptivo) que dejó afuera a diversas fuerzas políticas en el orden nacional y a muchas más en numerosos distritos. Con este resultado, tenemos la posibilidad de formar (en particular, desde la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires) un bloque de diputados de izquierda en el Congreso Nacional.
¿Qué lograríamos? Antes que nada, romperíamos el monólogo de los partidos del sistema y produciríamos un giro en la agenda política del país. Asimismo, las luchas populares y sus reclamos encontrarían la posibilidad de ir más allá de su espacio sectorial para entroncar con una referencia política de conjunto; el destino del Estado se convertiría en una cuestión social y en un factor de movilización para contingentes mayoritarios. La izquierda en el Congreso desenmascararía las pretensiones progresistas y antiimperialistas del oficialismo, que no vacila en vaciar la Anses para pagar la deuda pública y la fuga de divisas -mientras niega el 82% a los jubilados-, o que dicta una ley de tierras que deja intangible un latifundio capitalista de extensiones sin precedentes y entrega el subsuelo minero no renovable a la depredación ambiental y financiera de los mayores pulpos internacionales. Desenmascararía, también, la complicidad de la llamada oposición con esta política y con la concentración del Poder Ejecutivo que ella misma votó, con entusiasmo, en la Convención del ’94, cuando constitucionalizó los decretos de necesidad y urgencia y la admisibilidad -aún peor, si cabe- del veto parcial de leyes, entre otros despropósitos antidemocráticos.
El objetivo del Frente de Izquierda es poner fin al minué entre centroizquierdistas y centroderechistas que se han repartido, en todo el mundo, la tarea de descargar la bancarrota capitalista mundial sobre el pueblo que vive de su trabajo. El rescate, por parte de los Estados capitalistas, de los grandes bancos (que han quebrado bajo el veredicto implacable de su propia norma, el mercado) está implicando una enorme expropiación de la propiedad individual de los trabajadores: sus viviendas; sus ahorros previsionales, sus derechos al trabajo, a la educación y a la salud; su fuerza de trabajo (desvalorizada por la rebaja de los salarios y la desocupación masiva). El programa socialista es la única respuesta al impasse social y humano que el capitalismo representa para la humanidad. ¡Por eso crece y crece la marea de los jóvenes y trabajadores indignados! Cuando se fugan de Argentina más de dos mil millones de dólares al mes, sin que ningún poder del Estado sea capaz de ponerle coto, como no visualizar el desarrollo de una oposición política de izquierda como una herramienta de defensa del país y de los trabajadores, así como un cambio de tendencia política.
Estamos removiendo los escombros de otra izquierda, la cual se ha convertido en vertiente secundaria dentro de diversos partidos del sistema, y desarrollando el Frente de Izquierda como una alternativa política socialista.

Gabriel Solano